El canciller Friedrich Merz se tambalea y la AfD busca no tropezar con su victoria del domingo 7 de septiembre, informa nuestro corresponsal en Berlín, Pascal Thibaut. En Alemania, se están redistribuyendo las cartas y nada sale como antes. Con aire abatido, mucho menos seguro de sí mismo de lo habitual, Friedrich Merz reconoció la peor derrota de su partido en décadas. El canciller quiere continuar con las reformas profundas del país, pero explicarlas mejor. Sin embargo, cada vez son más los socios socialdemócratas que tienen dudas.
Dentro de su partido, que está conmocionado, el liderazgo de Friedrich Merz no se ve cuestionado. Alemania volverá a votar en dos regiones dentro de dos semanas. Es un mal momento para ajustar cuentas y, además, la CDU no tiene un sustituto y unas elecciones anticipadas serían un suicidio.
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La AfD saborea su victoria histórica en Sajonia-Anhalt. Pero al partido de extrema derecha aún le quedan obstáculos por superar para gobernar. Al no contar con mayoría absoluta de escaños, debe encontrar un socio o convencer a algunos representantes de los democristianos para que se unan a su causa.
Pero la AfD busca una solución estable para gobernar a largo plazo. Los acuerdos entre bastidores no son garantía de ello. En cualquier caso, el partido espera que el éxito del domingo le beneficie el 20 de septiembre en Mecklemburgo y en Berlín. La copresidenta del partido quiere alcanzar la marca del 40 % en las próximas elecciones generales de 2029.
Solo el 9 % de los habitantes de Sajonia-Anhalt está satisfecho con la gestión de Friedrich Merz. Pero el índice de popularidad del canciller no es mucho mejor en el resto del país, según informa nuestra corresponsal en Berlín, Nathalie Versieux. “Está convencido de que siempre tiene la razón. Tiene un objetivo muy concreto y no tiene ningún contacto con la gente común”, opina una jubilada entrevistada por RFI en el suroeste de Berlín.
"El mundo se ha vuelto más incómodo"
“¿Su estilo? Primero se levanta y dice “’vamos a hacer esto, vamos a hacer aquello’ y, al final, aplica una política totalmente diferente. Y luego, menospreciar a ciertos grupos de personas y, sencillamente, llevar a cabo una política que no se adapta a la mayoría. Solo se dirige a los ricos, y esta política divide a la sociedad”, opina por su parte una estudiante. “No veo por qué debería ser solo culpa de Merz”, agrega
“No voto por él, pero creo que es una negativa a aceptar que el mundo se ha vuelto más incómodo y más complejo”, opina por su parte un ingeniero.
No obstante, los habitantes de este barrio de la capital alemana están conmocionados por estos resultados. El próximo 20 de septiembre, también serán llamados a las urnas para votar.
Para el politólogo Hajo Funke, especialista en la extrema derecha, es precisamente el programa de reformas que Friedrich Merz pretende implementar lo que explicaría el avance de la extrema derecha. “Merz impone un programa neoliberal —no liberal—, un programa económico de austeridad radical, y además utiliza el dinero así ahorrado únicamente para gastos militares. La consecuencia es que hay menos dinero para inversiones en infraestructura o en presupuestos sociales”.
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