Tras el éxito mundial arrollador del modelo R1 del laboratorio chino de inteligencia artificial (IA) DeepSeek a principios del año pasado, Yang Zhilin se enfrentó a lo que muchos consideraban una prueba existencial para su empresa startup, Moonshot AI.
El fundador, de 34 años, no había logrado aprovechar la popularidad inicial de Kimi —el chatbot de su empresa—, el cual sufría constantes interrupciones del servicio y fue rápidamente superado por competidores más grandes. A la vez, estaba enfrentando una demanda de un inversor de una empresa anterior, así como informes que señalaban que tanto él como un cofundador habían vendido acciones de Moonshot AI durante una ronda de financiación inicial. La compañía desmintió dichos informes, que habían atraído un escrutinio indeseado.
Muchos en el sector de la IA de China se cuestionaron si Moonshot AI iba a sobrevivir a la feroz y costosa carrera para desarrollar grandes modelos de lenguaje (LLM) de vanguardia. En 2024, la empresa emergente había generado ingresos de apenas US$2.4 millones, mientras que sus costos derivados del entrenamiento de modelos y la contratación de investigadores se disparaban, según un inversor al tanto de las cifras. Competidores como Baichuan y 01.ai ya habían abandonado la contienda para centrarse en las aplicaciones, y algunos se preguntaban si Yang seguiría sus pasos.
Sin embargo, tras el lanzamiento de R1 por parte de DeepSeek, Yang llegó a la conclusión de que Moonshot AI había avanzado hacia la comercialización demasiado pronto y decidió centrarse exclusivamente en el entrenamiento de modelos, abandonando los esfuerzos por comercializar el chatbot Kimi. En otra decisión clave, se comprometió a liberar el código fuente de los modelos de IA más avanzados de Moonshot, lo cual permitió que los usuarios pudieran descargar los sistemas y ejecutarlos en su propio hardware.
"Si el máximo dirigente no puede tomar decisiones contundentes, eso no funcionará", dijo Yang en una entrevista de 2024 con la prensa china.
Fue el comienzo de una trayectoria que culminó la semana pasada con el lanzamiento del modelo Kimi K3 de la compañía. Esta nueva incorporación ha cerrado la brecha con los modelos estadounidenses líderes y ha desatado el pánico ante las crecientes capacidades de la IA china, rememorando el "momento DeepSeek" del año pasado.
Ahora todos los inversores quieren acceso a Moonshot. La empresa, que se prepara para una oferta pública inicial (OPI), está llevando a cabo dos rondas consecutivas de captación de fondos; la segunda de ellas valoraría la compañía en unos US$50 mil millones, según inversores conocedores del asunto.
El auge de los asistentes de programación y los agentes autónomos basados en inteligencia artificial ha generado una creciente demanda por parte de los desarrolladores, convirtiendo a Moonshot en uno de los proveedores de modelos de más rápido crecimiento en China. Los ingresos recurrentes anuales alcanzaron unos US$300 millones en junio, añadieron.
Wang Tiezhen, consultor e ingeniero independiente, señaló que la condición de Yang como "destacado investigador de IA" le ha permitido "formar un equipo de ingenieros talentosos que trabajan con un objetivo común". Antes de fundar Moonshot AI, era conocido por sus investigaciones para ampliar las ventanas de contexto de los modelos, lo que permite a los chatbots retener más información a lo largo de conversaciones extensas.
La carrera de la IA en China ha sido una batalla por el talento, en la que grupos tecnológicos con grandes recursos han reclutado agresivamente a profesionales de empresas emergentes más pequeñas. En este contexto, Yang ha logrado mantener unido a uno de los equipos de investigación más sólidos de China. Muchos de los investigadores fundadores de Moonshot estudiaron con él, ya fuera en la Universidad de Tsinghua —donde se graduó como el mejor de su promoción en Informática— o en la Universidad Carnegie Mellon en EE. UU., donde cursó su doctorado. Durante su etapa en Carnegie Mellon, Yang realizó estancias en Google Brain y Meta.
Esa cohesión ha distinguido a Moonshot de los grupos chinos de IA, como Alibaba y Baidu, que han visto partir a investigadores destacados debido a desacuerdos sobre cómo equilibrar la investigación de vanguardia con las exigencias comerciales.
La decisión de Moonshot AI de orientarse hacia el código abierto reforzó esa ventaja. Los investigadores se sienten atraídos por la oportunidad de publicar artículos y recibir reconocimiento individual. "Los investigadores quieren ser recordados por sus avances", afirmó Wang. "El código abierto se los permite".
Los empleados describen una cultura intensa de largas jornadas laborales en la sede de estilo utilitario de Moonshot, situada en el distrito de Haidian en Beijing. Sin embargo, Yang también ha impregnado la empresa de su particular obsesión por la música rock. El nombre de la compañía proviene de Moonhead, una pieza instrumental de Pink Floyd, y las salas de reuniones llevan nombres de bandas de rock. Un piano blanco ocupa un lugar destacado en la oficina.
Sus antiguos compañeros recuerdan a Yang —nacido en la provincia meridional de Guangdong— como alguien con un talento excepcional. Comenzó a programar durante la secundaria y ganó el primer premio en la Olimpiada Nacional de Informática, logro que le valió el ingreso directo a la universidad. Asimismo, compaginó un rendimiento académico de élite con la música: fue baterista de un grupo universitario llamado Splay y organizó concursos musicales en la universidad junto a Zhou Xinyu, quien más tarde sería cofundador de Moonshot.
"El hecho de que Yang pudiera obtener las mejores calificaciones mientras hacía todo eso lo hizo famoso en Tsinghua, comentó un antiguo compañero de clase. La gente lo llamaba Yang Shen", lo que se traduce como "Yang el genio". Sus amigos lo describían como alguien romántico e idealista.
Esa narrativa ha contribuido a diferenciar a Moonshot AI del sector generalmente austero de la IA en China. Sin embargo, Kevin Xu, inversor y especialista en IA china, sostiene que el interés de Yang por la música y las humanidades va más allá de una simple estrategia de imagen de marca.
"Una cultura que abarca no solo la tecnología de vanguardia, sino también la música, el arte y las humanidades, le otorga a Moonshot una ventaja competitiva", afirmó. "Gran parte del desarrollo de la IA de frontera depende del criterio de investigación y la combinación única de humanidades y tecnología que no se ha visto hasta ahora".
Eleanor Olcott y Zijing Wu. Copyright The Financial Times Limited 2026 © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
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