En medio de la conmemoración del primer aniversario del derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, el sacerdote Ramón Rogelio Cruz Fermín elevó un enérgico llamado a exigir justicia por las víctimas de la tragedia, en una misa marcada por el dolor, la memoria y la indignación colectiva.

“El lenguaje, lo que decíamos un año completo era: pedimos justicia”, recordó el religioso, evocando las jornadas de acompañamiento realizadas cada mes desde el suceso. Sin embargo, dejó claro que la postura ha cambiado: “Hoy asumimos el compromiso. No vamos a pedir justicia… vamos a exigir justicia”. Su intervención fue respondida al unísono por los asistentes —familiares, amigos de las víctimas y sobrevivientes— quienes corearon con fuerza: “¡Justicia!”.

Durante su homilía, Cruz Fermín subrayó que el reclamo no implica violencia, sino una actitud firme frente a lo que calificó como una tragedia provocada por “indolencia” y “falta de respeto a esta sociedad”. “No estamos llamando a nadie a la violencia”, precisó, al tiempo que instó a no permitir que se diluya la memoria de quienes murieron en el colapso.

El sacerdote también cuestionó la falta de claridad en torno al número de víctimas y las circunstancias del hecho, evidenciando la incertidumbre que aún persiste un año después. “Que nos digan, que nos expliquen. Yo estoy confundido todavía… ¿A quién le creemos?”, expresó, al referirse a inconsistencias en las cifras reportadas.

La ceremonia se convirtió así en un espacio de duelo, pero también de denuncia, donde el reclamo de justicia dejó de ser una petición para convertirse en una exigencia colectiva.