El expresidente Leonel Fernández volvió este sábado a colocarse en modo campaña. Ante un grupo de profesionales, técnicos y dirigentes sociales que se sumaron a la Fuerza del Pueblo a través del Movimiento Social Avanza —coordinado por Bernardo Arroyo—, el líder opositor trazó una hoja de ruta económica ambiciosa: llevar la capacidad productiva del país de los actuales US$125 mil millones a US$250 mil millones en diez años, impulsada por la ciencia, la innovación y la alta tecnología. La promesa suena atractiva. Las preguntas que no respondió, también.
La apuesta: conocimiento como motor político y económico
Fernández construyó su discurso sobre una premisa que viene repitiendo desde hace años: que las divisiones ideológicas del siglo XX —derecha versus izquierda— quedaron obsoletas, y que el verdadero eje del desarrollo en el siglo XXI es la capacidad de los países para insertarse en la economía del conocimiento.
"La gran revolución del siglo XXI es la revolución del conocimiento, es la revolución de la ciencia, es la revolución del saber", afirmó, y presentó a la Fuerza del Pueblo como el vehículo para llevar esa transformación a la República Dominicana.
El planteamiento no es nuevo en su retórica, pero adquiere un peso político distinto en el contexto actual: Fernández lleva meses articulando una plataforma opositora de cara al ciclo electoral que se avecina, y este tipo de actos de juramentación masiva son parte de esa arquitectura.
El modelo que propone: Estado facilitador, no sustituto
En términos de política económica, Fernández defendió un esquema pragmático que combina iniciativa privada con un Estado activo en la creación de condiciones: seguridad jurídica, acceso al crédito, capacitación, promoción de exportaciones y apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas.
"Lo que hace el Estado es crear el clima adecuado para que el sector privado tenga confianza en las inversiones que va a hacer".Leonel Fernández
Es una posición que lo aleja del estatismo clásico y lo acerca a los modelos de desarrollo adoptados por economías del sudeste asiático —Corea del Sur, Singapur, Taiwán— que él mismo ha citado en otras ocasiones como referentes. Sin embargo, la distancia entre esos modelos y la realidad dominicana —en términos de institucionalidad, inversión en I+D y calidad educativa— es considerable y el discurso no la abordó.
Los números que usa y los que omite
Para anclar su propuesta en datos concretos, Fernández recurrió a su propio historial de gobierno: recordó que entre 2004 y 2012 la economía dominicana pasó de US$18 mil millones a US$65 mil millones en capacidad productiva, un período que él atribuye a sus políticas, aunque ese crecimiento también estuvo impulsado por factores externos como el boom de commodities y la expansión del turismo regional.
Hoy, señaló, la economía genera alrededor de US$125 mil millones. La meta: US$250 mil millones en la próxima década.
Lo que el discurso no desglosó es cuánto costaría financiar esa "revolución del conocimiento" —en inversión pública en educación, ciencia y tecnología—, ni de dónde saldrían esos recursos en un país que destina una fracción marginal de su PIB a investigación y desarrollo, y que arrastra déficits estructurales en la calidad de su sistema educativo básico.
El corredor tecnológico y la diáspora: ideas sin hoja de ruta
Entre las propuestas concretas que mencionó figuran la consolidación de un corredor tecnológico en la zona de Boca Chica y el aprovechamiento de la diáspora dominicana —millones de profesionales y jóvenes bilingües radicados en Estados Unidos— para impulsar industrias tecnológicas y exportaciones de alto valor agregado.
Ambas ideas tienen potencial real. La diáspora dominicana representa una de las mayores reservas de capital humano calificado del país, y la zona de Boca Chica tiene condiciones logísticas aprovechables. Pero en el discurso de este sábado quedaron como enunciados, sin mecanismos ni plazos.
El ITLA como bandera, otra vez
Fernández volvió a reivindicar la creación del Parque Cibernético de Santo Domingo y el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) como piezas clave de su legado en formación tecnológica. Según indicó, más de 70 mil jóvenes han egresado del ITLA en áreas como ingeniería de software, mecatrónica, multimedia y biotecnología.
Es un activo real de su gestión. Pero también es un dato que lleva años en su repertorio discursivo, lo que plantea una pregunta legítima: ¿qué propone que sea distinto o de mayor escala esta vez?
Señales políticas
El escenario elegido —la juramentación de nuevos militantes a través del Movimiento Social Avanza— no es un detalle menor. La Fuerza del Pueblo ha intensificado en los últimos meses su trabajo de captación de cuadros profesionales y técnicos, un segmento que históricamente ha sido esquivo para los partidos tradicionales.
El discurso de este sábado cumple una doble función: posicionar a Fernández como el candidato de la modernización económica frente al gobierno del PRM, y ampliar la base social del partido hacia sectores de clase media y profesional. La "revolución del conocimiento" es, en ese sentido, tanto una propuesta de política pública como un mensaje de identidad política.
Lo que resta ver es si esa visión se traduce en un programa de gobierno con números, fuentes de financiamiento y metas verificables, o si permanece en el terreno de la aspiración bien articulada.
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