La noche del pasado jueves participamos mi esposa Elba y yo en uno de los actos más formidables de puesta en circulación de libros de todos aquellos en los que hemos participado durante toda mi vida, que han sido muchos, pues en mi condición de poeta, hemos estado vinculados al maravilloso mundo del libro, tanto en lo individual como escritor, así también como responsable del trabajo cultural desde la Vicerrectoría de Extensión, por cerca de ocho años, de la UASD, de la cual depende la Dirección General de Cultura.

En un gran acto celebrado en el Hotel Jaragua el pasado jueves, donde nos dimos cita familiares, viejos y nuevos amigos, la socióloga Yderma Arias puso en circulación su libro "Remembranzas de una familia (El viaje continúa)", con la concurrencia o participación masiva y entusiasta de un poco más de doscientas personas que la amamos. Debo decir, además, que es el acto más impresionante en los que he participado. El arte estuvo presente como forma de elevarnos espiritualmente y conectarnos con la vida y el universo.

Ella nos regala esta bellísima obra como un canto de amor y esperanza a su familia y a Las Charcas de Azua, su querido pueblo natal; y lo hace al cumplir y celebrar sus 82 años de feliz y productiva existencia. ¡Qué forma tan bella de celebrar la vida! Y lo hace al estilo de Freddy Ginebra.

Debo decir que conocí a Yderma Arias a través de la maestra Ivelisse Prats Ramírez de Pérez cuando fue secretaria de Estado del hoy Ministerio de Educación, hace 43 años. Ambos, junto a un inolvidable grupo de técnicos, trabajamos en el Programa de Educación Ciudadana.

Me permito citar lo que dice el prologuista de la obra, Rafael Calderón, sobre esta singular y ejemplar mujer sureña: "Remembranzas de una familia se presenta como un viaje continuo, fruto de la humildad y la sencillez, que enlaza el pasado y el presente a través de vivencias que abrazan la transformación social, el crecimiento interior y la esperanza colectiva. En sus páginas se entretejen memorias familiares, paisajes de la bahía de Ocoa, la vida en Las Charcas y la fuerza que otorgan las comunidades cuando se organizan con propósito". (Pág. 12)

No hay palabras para definir a nuestra querida Yderma, pero si tuviera que hacerlo, diría que ella es todo amor, ternura, sonrisa, hermandad, confianza, perdón, solidaridad y alegría.

Termino esta entrega citando a nuestra querida Yderma:

"A la vida, por ser viaje y destino; por los caminos rectos y por los atajos; por los días que fueron cumbre y por los que fueron raíz". (Pág. 9)

"A los rostros que se cruzaron con el mío en el aula, en la oficina, en la plaza o en la casa. Cada encuentro, cada gesto, cada silencio compartido dejó su marca". (Pág. 10)

"Hoy, soy el resultado de todos mis caminos. He vivido con intensidad, he amado sin medida, he trabajado con entrega, he llorado con dignidad, he servido con esperanza. Soy una mujer que no lo tuvo fácil, pero jamás dejó de intentarlo". (Pág. 127)

Rafael Nino Féliz

Educador

Nacido en El Cachón, Barahona. Graduado de Licenciado en Educación con mención en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD. Se desempeñó como técnico de varios departamentos del Ministerio de Educación. Director de Organización de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad (ODC). Director de la Dirección de Bienestar Estudiantil; Tesorero General y dos veces Vicerrector de Extensión. Actualmente docente en las cátedras de Teorías y Crítica de la Literatura y Letras Básicas. Ha publicado más de diez libro de poesía.

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