El cinco de septiembre puede ser una fecha como cualquier otra. Pero desde el más reciente, la sociedad dominicana puede tomarla como referente de tres claves que impulsan carreras.
En fecha cinco de septiembre de 2026, los corazones dominicanos encontraron especiales motivos para latir al compás. Aunque en continentes distintos, dos compatriotas coincidieron en fecha para encarnar el orgullo que nos ayuda a unificarnos y a crecer como país. Una atleta cruzó la meta y levantó los brazos. Una joven escuchó el nombre de su patria y sonrió ante el mundo.
Las cámaras atraparon ambos instantes. Visto así, todo puede parecer rápido. Sin embargo, detrás de esos segundos existen años de preparación, sacrificios y decisiones. Las historias recientes de Marileidy Paulino y Joheirry Mola muestran precisamente eso: el éxito puede tener diferentes escenarios, pero suele exigir disciplina, esfuerzo y constancia.
Marileidy corre. Joheirry comunica, enseña, modela y desarrolla proyectos sociales. Una compite contra el reloj en los 400 metros. La otra llegó hasta Vietnam para representar a la República Dominicana en Miss Mundo 2026. Sus campos son distintos, pero sus caminos tienen puntos en común. Ninguna llegó a la cima solamente por talento. Ambas han tenido que prepararse, aprender, competir y mantenerse firmes cuando el resultado deseado no estaba garantizado.
La atleta y la beldad
Marileidy Paulino acaba de conquistar por cuarta vez el título de la Liga Diamante. Había ganado en 2022, 2023 y 2024, pero en 2025 terminó en segundo lugar. Ese dato resulta importante porque permite entender mejor su grandeza.
Perder un título después de haberlo ganado varias veces pudo haberla frustrado. Pero ella hizo otra cosa: siguió entrenando, volvió a competir y recuperó el primer lugar. Eso es constancia. No significa ganar siempre; significa continuar cuando algo no sale como esperábamos.
Dicen que en una carrera de 400 metros no basta con correr rápido. Según especialistas en el tema, hay que saber distribuir las fuerzas, mantener el ritmo y guardar energía para el final. Marileidy ha convertido esa combinación de velocidad, resistencia y estrategia en una marca de su carrera. Su ejemplo recuerda que las grandes metas requieren planificación. Quien gasta toda su energía al comienzo puede quedarse sin fuerzas antes de llegar.
La trayectoria de Joheirry Mola transmite una enseñanza parecida: antes de convertirse en Miss Mundo 2026, ya había construido una vida de estudio y trabajo. Es docente de Literatura y Estudios Sociales, comunicadora, modelo profesional y gestora de proyectos sociales. Voices of Tomorrow es una iniciativa suya para educar niños y jóvenes de comunidades vulnerables. Su corona, por tanto, no apareció sobre una historia vacía. Llegó sobre una trayectoria que ya tenía propósito.
Pero hay otra similitud entre ambas dominicanas: las dos han aprendido a preparar cada paso. Marileidy repite entrenamientos, corrige movimientos y administra su energía. Joheirry ha combinado varias áreas con su preparación para competencias. Son actividades distintas, pero tienen una misma exigencia: hacer bien las pequeñas tareas que nadie celebra para algún día alcanzar el gran resultado que todos aplauden.
Una diferencia fundamental
Esa diferencia entre aplauso y proceso merece atención. Mucha gente suele mirar la medalla, el trofeo o la corona, pero pocas veces imagina las horas de práctica, los errores, el cansancio, las dudas y las renuncias. Por eso las historias de Marileidy y Joheirry pueden ser especialmente útiles para los jóvenes. Enseñan que soñar es importante, pero que un sueño sin trabajo corre el riesgo de quedarse como deseo.
También enseñan que representar al país no consiste únicamente en llevar una bandera. Significa mostrar, mediante la conducta, lo que una persona puede lograr cuando encuentra un propósito y trabaja para alcanzarlo. Desde una pista o bajo luminarias, estas dos dominicanas proyectan una imagen de preparación, seguridad y compromiso.
Marileidy y Joheirry llegaron a lugares diferentes, pero siguieron rutas parecidas. Cada una descubrió sus capacidades y decidió desarrollarlas. Persistieron, se prepararon y aprovecharon oportunidades. Ahí está quizá la enseñanza más valiosa de sus triunfos: el talento abre puertas, pero no camina solo. El avance requiere disciplina para cumplir, esfuerzo para superar dificultades y constancia para continuar.
Las coronas y los trofeos brillan. Pero necesitamos valorar todo el trabajo que ocurre antes de conquistarlos. Ahí está la verdadera grandeza de estas dos compatriotas.
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