Dejémonos de tonterías. La derrota política que sufrió Adriano Espaillat, se la propinó él mismo. Su contrincante Darializa Álvarez Chevalier, no tuvo que hacer mucho para lograr su objetivo.
El derrumbe de Adriano inició desde el mismo momento en que él y sus asesores de campaña escogieron como estrategia descalificar a Álvarez Chevalier por supuestamente ser anti dominicana y pro-haitiana.
Al congresista dominicano se le olvidó que su verdadero enemigo político dentro de su propio partido no era la joven luchadora social, sino el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, a quien ayudó para que ganara esa posición en 2025.
Desesperado ante los reportes de las encuestas que colocaban muy cerca a Chevalier, intentó levantar un nacionalismo y patriotismo entre los votantes dominicanos neoyorkinos al acusarla de irrespetar la bandera y soberanía de la República Dominicana.
En la búsqueda de su cuarta reelección consecutiva, Espaillat perdió el enfoque de cómo derrotar no solo a Chevalier, sino también a Mamdani, a quien calificó de traidor por haberle negado el apoyo que recíprocamente esperaba.
Su estrategia electoral de crear dudas sobre la procedencia étnica de su adversaria no era lo que le importaba a los votantes de Washington Heights, Inwood, Harlem y una buena parte de El Bronx; querían escuchar soluciones a los problemas básicos sobre la situación económica actual, de vivienda, educación y seguro de salud.
Pudo haber persistido en denunciar los planes que tienen sus aliados partidarios de eliminar los controles fronterizos para que entren todos los inmigrantes sin depuración alguna.
Prefirió ignorar las intenciones de los socialistas democráticos de su partido de querer eliminar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para detener las deportaciones de indocumentados, la eliminación de las prisiones federales, así como el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), entre otras diabluras.
¿Era necesaria una campaña política denigrante y de poco impacto contra Chevalier por su postura personal, cierta o no, contra el nacionalismo y los símbolos patrios dominicanos? No.
Luego de la derrota, Espaillat anunció su retiro de la vida pública. Qué pena.
A la candidata demócrata Arias Chevalier, aún le queda otra batalla política por ganar cuando se enfrente al candidato del Partido Republicano el próximo 3 noviembre, en busca del influyente peldaño disponible en la Cámara de Representantes de los EE.UU.
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