Durante una declaratoria de emergencia los servicios aduanales tienen que verse dentro del sistema que responde a la crisis sin pensar en lo pecuniario. Todo lo que corresponda a logística, almacenamiento y trámites de mercancías donadas a instituciones de ayudas humanitarias, las dirigidas a las poblaciones afectadas, deben ser tratadas de manera especial.
La asistencia humanitaria que llegue al país por instituciones extranjeras, con fines de atender a poblaciones específicas en situaciones de emergencias, no tiene que ser condicionadas a pagos que sobrepasen el valor de los lotes recibidos, sobre todo a moras por el tiempo que dure en almacén.
Las mercancías donadas deben ser liberadas de impuestos y otros cargos de forma rápida para que lleguen a las familias que necesiten, sobre todo para que puedan ser entregadas a las personas afectadas por fenómenos naturales y humanos trágicos.
Esa situación viene sucediendo desde hace un tiempo cuando donativos de medicamentos, y de otros tipos de ayudas entran al país por la vía de entidades médicas y de emergencias como contribución y son retenidas en los almacenes de empresas privadas por temas de pagos.
La preocupación que ha expresado el capitán general Freddy Liriano, al decir en una entrevista ofrecida al “Nuevo Diario TV”, que “muchas instituciones se ven obligadas a desembolsar altas sumas de dinero por el proceso de desaduanaje (almacenaje) de donativos de medicamentos que llegan al país como contribuciones de entidades humanitarias”.
Lo propio ocurre con los organismos del sistema nacional de gestión de riesgos de desastres y emergencias, los cuales, al momento de recibir mercancías donadas, ven impotentes vencer los plazos y perder las ayudas al no liquidar la deuda en almacén, misma que conforme transcurre el tiempo aumenta de valor.
Cuando se declara un estado de emergencia, los servicios destinados a las ayudas humanitarias deberían ser liberados. No importa que el servicio esté en manos del sector privado, las tasas monetarias que exigen como pago no tienen que ser tan inflexibles.
Reflexionando sobre eso que acontece en el país, es necesario diseñar un protocolo aduanal en emergencias que comprometa al sector privado y al público para que las contribuciones de medicamentos, alimentos y otras mercancías que lleguen a territorio nacional como ayuda humanitaria se garantice su retiro de forma rápida.
Son donativos recibidos para ayudar y aliviar el sufrimiento de miles de familias, no están destinados al comercio, son para llegar a los necesitados. Ojalá podamos cambiar esa triste realidad y se defina un reglamento que lleve a la aduana dominicana a tener un rostro más humano.
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