Un gran reto: el ordenamiento territorial del país

La República Dominicana atraviesa una etapa decisiva en la construcción de un modelo de desarrollo más equilibrado, sostenible. Durante décadas, el crecimiento económico, la expansión urbana, la construcción de infraestructuras y la ocupación de nuevos espacios territoriales ocurrieron con frecuencia de manera desarticulada, generando presiones sobre los recursos naturales, conflictos de uso de suelo y crecientes desigualdades entre regiones y municipios. Frente a esta realidad, el ordenamiento territorial emerge como una de las herramientas más importantes para garantizar que el desarrollo económico y social ocurra de manera planificada y compatible con la sostenibilidad ambiental.

La Constitución de la República establece la necesidad de formular y ejecutar un Plan de Ordenamiento Territorial para asegurar el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales y promover la adaptación al cambio climático. En cumplimiento de este mandato constitucional, la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos creó un marco institucional moderno para organizar el territorio nacional y establecer reglas claras para la ocupación del suelo.

Uno de los principales avances derivados de esta legislación ha sido la formulación del Plan Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT), concebido como el instrumento rector que orienta las decisiones territoriales del Estado dominicano. Su propósito es articular políticas públicas, inversiones y regulaciones bajo una visión común de desarrollo sostenible, bienestar social, competitividad económica y ambiental.

El PNOT representa mucho más que un documento técnico. Constituye una visión de país que busca armonizar la relación entre la sociedad, el Estado, la naturaleza y los asentamientos humanos. Su enfoque reconoce que el territorio es un recurso limitado que debe administrarse de forma racional para garantizar oportunidades de desarrollo a las generaciones presentes y futuras. Asimismo, promueve la integración entre planificación territorial e inversión pública, permitiendo que las obras y proyectos gubernamentales respondan a prioridades previamente definidas desde una perspectiva territorial.

Uno de los principales aportes de la gestión encabezada por Domingo Matías y su equipo técnico ha sido convertir el ordenamiento territorial en un tema de Estado. La visión impulsada desde el Viceministerio reconoce que las decisiones sobre infraestructura, vivienda, agricultura, recursos hídricos, movilidad y desarrollo económico deben responder a una lógica territorial articulada. Esta perspectiva busca superar décadas de intervenciones fragmentadas que muchas veces generaron conflictos de uso de suelo, ocupación de zonas vulnerables y expansión urbana sobre áreas de alta productividad agrícola.

La diversidad geográfica, económica y social del país exige instrumentos intermedios que permitan adaptar las políticas nacionales a las características particulares de cada región. En este contexto cobran importancia los Planes Regionales de Ordenamiento y Desarrollo Territorial (PRODT), concebidos como el puente entre la visión nacional y la realidad local.

Las Regiones Únicas de Planificación constituyen espacios estratégicos para organizar el desarrollo regional, fortalecer la cohesión territorial y reducir las desigualdades históricas entre territorios. Los PRODT permiten identificar vocaciones productivas, corredores económicos, áreas de conservación ambiental, sistemas urbanos, infraestructuras prioritarias y oportunidades de inversión adaptadas a las características de cada región.

Los PRODT tienen además la función de garantizar que las políticas sectoriales no actúen de manera aislada. Agricultura, infraestructura, vivienda, medio ambiente, turismo y desarrollo económico encuentran en estos instrumentos un espacio común de coordinación, evitando contradicciones y fortaleciendo la eficiencia de la inversión pública.

En el nivel local, los Planes Municipales de Ordenamiento Territorial (PMOT) constituyen la principal herramienta para la gestión del suelo y la regulación del crecimiento urbano. Son los instrumentos mediante los cuales los ayuntamientos definen cómo debe desarrollarse el municipio, dónde pueden construirse viviendas, industrias, comercios e infraestructuras, cuáles áreas deben protegerse y qué zonas presentan riesgos para la población.

La importancia de los PMOT resulta particularmente evidente ante el acelerado crecimiento urbano que experimentan numerosos municipios dominicanos. La expansión de barrios y urbanizaciones sobre terrenos agrícolas, áreas inundables o zonas ambientalmente sensibles ha generado importantes desafíos para la gestión municipal. Los PMOT ofrecen respuestas técnicas a estos problemas mediante la delimitación de usos de suelo, la identificación de áreas de riesgo y la definición de criterios para el desarrollo futuro.

Además, estos instrumentos contribuyen a fortalecer la seguridad jurídica de ciudadanos e inversionistas, ya que establecen reglas claras para el aprovechamiento del territorio. También facilitan la coordinación entre instituciones públicas y reducen conflictos relacionados con permisos, construcciones y actividades económicas.

No obstante, una parte significativa del territorio nacional está integrada por municipios de menor tamaño y distritos municipales que carecen de capacidad técnica y financiera para desarrollar planes complejos de ordenamiento territorial. Consciente de esta realidad, el sistema nacional contempla instrumentos simplificados, como las Normas Subsidiarias y otros mecanismos de regulación territorial adaptados a territorios con menor densidad poblacional y menor presión urbana.

Estos instrumentos permiten que comunidades rurales y pequeños centros urbanos dispongan de reglas básicas para gestionar el crecimiento de sus asentamientos, proteger recursos naturales, reducir riesgos y orientar inversiones públicas. De esta manera se evita que el ordenamiento territorial se convierta en una herramienta exclusiva de las grandes ciudades, garantizando su aplicación en todo el territorio nacional.

Otro aspecto fundamental es la incorporación de la gestión del riesgo y la adaptación al cambio climático en todos los niveles de planificación. Tanto el PNOT como los PRODT, los PMOT y las Normas Subsidiarias integran criterios relacionados con inundaciones, sequías, deslizamientos, vulnerabilidad sísmica y protección de cuencas hidrográficas. Esta visión resulta particularmente relevante para un país altamente expuesto a fenómenos naturales y a los impactos del cambio climático.

La construcción de este sistema articulado de planificación territorial representa uno de los procesos de transformación institucional más importantes impulsados en las últimas décadas. Su éxito dependerá de la capacidad de coordinación entre el Gobierno central, las regiones, los gobiernos locales y la sociedad civil, así como de la continuidad de los esfuerzos de fortalecimiento técnico y financiero de los territorios. En definitiva, el ordenamiento territorial constituye una herramienta esencial para construir una República Dominicana más equilibrada, competitiva,  sostenible y nos permite avanzar hacia una gestión integral del territorio

Flady F. Cordero

Investigador

Flady F. Cordero es un investigador con más de 30 años de experiencia en desarrollo social y gobernanza, con un enfoque sociocrítico y participativo. Ha trabajado para organismos como USAID, BID, FAO, PNUD y FUPAP en evaluaciones y diagnósticos en República Dominicana, Centro América y Haití. Mantiene una colaboración sostenida con la investigadora Tahira Vargas García en estudios etnográficos y de impacto social. Ha realizado, también evaluaciones a Sur Futuro, Alianza ONG, Funda sur, Fundasep, entre otras

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