Durante varios años cada sábado este medio me ha permitido publicar cuantas cosas se me ocurran, generalmente recuerdos, vivencias y algunas de mis experiencias, eso sí, escritas con el corazón. Hace unas dos o tres semanas no he publicado nada, no es que las musas me hayan abandonado, es que luego que escribo algo asimismo lo echo “pa’trá”.

Mis primeras lecturas diarias comienzan con acento.com.do, ahí tengo mis articulistas favoritos y leo sus artículos, pero como son tantos no mencionaré ninguno, otras veces al ver el tema escrito por otros, leo.

El sábado pasado mi corazón latió a mil, alguien escribió sobre Miguel Emilio Peña un músico cotuisano. Recordarlo me llevó a la niñez en que iba de vacaciones a casa de mis abuelos maternos a Cotuí.

Cada domingo en el parque central tocaban la retreta, era común ir a escucharla, yo recuerdo ir dando salticos alrededor de todo el parque enganchada por los codos con mi prima Ana Imelda. Estábamos durante todo el concierto hasta que terminaba, siempre con la vigilancia de nuestros abuelos y tías que se paraban en la galería a disfrutar del mismo pues la casa estaba frente al parque.

Había una pieza que nunca faltaba, el danzón “Teléfono de larga distancia”, cuando se escuchaba ya se sabía que el concierto iba a terminar. En él había un diálogo entre dos trompetas que se colocaban en las esquinas diagonales. Para mí era lo máximo y creo para todo el mundo, Miguelo ejecutaba una de las trompetas. Cabe decir que era uno de los hombres más buenmozo del pueblo y que las jóvenes suspiraban por él.

Miguelo también fundó la “Orquesta Universal” que fue una de las más aclamada en todo el Cibao. Decir que una fiesta iba a ser amenizada con esa orquesta era para los pueblos de la región desbordarse. Ya en mi juventud cuando anunciaban una fiesta allá en La Vega, era la primera que iba haciendo planes para acudir, porque de que tocaban bien, tocaban.

Miguelo formó parte de varias orquestas, tal como dice el autor del artículo, pero parece nunca supo que participó también en una orquesta de cámara del Ayuntamiento del Distrito Nacional durante el período de Fello Suberví, lo sé porque mi hijo siendo muy jovencito fue de los integrantes de la misma, esa ha sido la orquesta que más me ha gustado. Había una serie de músicos ya de edad, pero también había integrantes jóvenes.

Algo que llamaba mucho la atención es que tenían un tema emblemático durante todo el año sin importar la época, “La blanca navidad”.

Lamentablemente luego de Fello dejar la sindicatura y asumirla Roberto Salcedo la banda fue disuelta sin importar el rol tan importante que desempeñaba, imperdonable error y pensar que el señor Salcedo pertenecía a una clase artística a la que debía proteger e impulsar la cultura.

Una de las cosas sobre la participación de mi hijo en dicha banda y que más me emocionaba era que estaba tocando con Miguelo, trompetista asociado a mi niñez y adolescencia.

Otra cosa que me emocionó grandemente del pasado sábado fue leer un artículo escrito por mi primo hermano Luis Ortega Rincón, otro cotuisano, economista y que siempre que haya algo interesante que pueda aportar, escribe en este mismo medio.

Nuestras madres eran hermanas y siempre que pienso en él lo tengo que ver desde que éramos niños, pitando alguna melodía. Anteriormente mencioné a mi prima Ana Imelda, su hermana mayor y que era de mi edad y mi compañera en esos días de vacaciones donde mis abuelos.

Comenzar un sábado lleno de recuerdos es algo que no tiene precio y que hace que uno sonría y sienta nostalgia por el tiempo ido.

Elsa Guzmán Rincón

Bibliotecóloga

Maestra y Bibliotecóloga, retirada.

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