No hay mejor termómetro que el estado de ánimo de la gente para proyectar y entender la posible situación en un futuro cercano del turismo mundial. Cuando surgen conflictos internacionales y el mundo se tensa, los viajes no “desaparecen” de inmediato, pero sí cambian de forma: se vuelven más cautelosos, más caros, más sensibles a la percepción de seguridad y, sobre todo, más dependientes de cómo los destinos gestionan la incertidumbre. En un escenario como el actual —marcado por la escalada bélica en Oriente Medio— es normal preguntarnos si el turismo se verá afectado, cómo se distribuirá ese impacto y sobre todo si estamos preparados para amortiguarlo.

El aumento del combustible es una de las variables que más rápido golpea al turismo. Tan solo el petróleo de Texas, que sirve de referencia para el país, se disparó este martes un 8.69%, representando hasta $77.42 el barril, cuando el lunes había cerrado con un incremento de 6.28%, correspondiendo a $71.2, según la agencia internacional EFE. Estoy segura de que al leer este artículo el incremento podría ser mucho mayor.

Esta volatilidad se traduce en presión inmediata sobre el transporte: la propia IATA (International Air Transport Association) monitorea un promedio general de jet fuel cercano a US$99.40/barril en su último registro semanal, lo que tiende a reflejarse (con rezagos) en tarifas, recargos, frecuencias y capacidad aérea.

Estas consecuencias no se quedan solo en el aire. En Estados Unidos, el aumento del costo energético ya se siente: el precio minorista promedio semanal de gasolina regular (EIA/FRED) se ubicó en US$3.015/galón (semana del 2 de marzo).

Cuando el combustible sube, suben también los costos de logística, alimentos, manufactura y servicios. Es inflación “de base”, de la que se alimenta el costo total de un viaje: desde el ticket aéreo, traslados terrestres, hasta el alquiler de vehículo, excursiones y consumos en el destino.

En los últimos 20 años, el principal mercado emisor de turistas a nuestro país ha sido Estados Unidos. Según datos del Banco Central, el pasado año 2025 recibimos 2,707,523 turistas estadounidenses, reflejando ya una baja de -2.0% en comparación con el año 2024. Este mercado representa un 30.6% de la totalidad de los turistas recibidos.

A pesar de que en los dos primeros meses de este año el mercado parecía empezar a recuperarse, propio de una temporada tradicionalmente alta y como consecuencia de la compleja situación que prevalece en destinos competidores como México. No debería sorprendernos que podamos sentir un impacto negativo a corto plazo en la cantidad de turistas que vienen desde este mercado. Sin embargo, nuestra capacidad de ser menos afectados dependerá de la estrategia de comunicación que implementemos. Aunque es cierto que, como consecuencia de los conflictos bélicos actuales, los estadounidenses dejarán de viajar a destinos de larga distancia (Asia y Europa) y pudiesen preferir destinos más cercanos (el Caribe).

Hay un dicho popular dominicano que describe la dependencia económica de nuestro país con respecto a Estados Unidos: “Si a Estados Unidos le da gripe, a República Dominicana le da pulmonía”. Y así lo hemos estado sintiendo en el último año.

El turismo suele ser susceptible por diversos motivos y ante situaciones de conflictos bélicos suele reaccionar por tres vías:

1- Percepción de riesgo y sustitución de destinos. Muchos viajeros no cancelan; suelen cambiar y reubicar sus vacaciones hacia destinos percibidos como estables y, sobre todo, con excelente conectividad.

2- Conflictos operativos: Cierres o restricciones de espacio aéreo y desvíos de rutas encarecen y complican itinerarios, incluso si el destino final no está cerca y en conflicto. El prestigioso medio digital Reuters ha documentado cómo las aerolíneas enfrentan costos y tensiones crecientes por cierres de espacio aéreo y amenazas en zonas de conflicto.

3 -El costo total del viaje: combustible, seguros, políticas corporativas, mayor preferencia por flexibilidad (cambios, cancelaciones).

En Estados Unidos, la industria ya venía observando un viajero más “estratégico”: la firma Deloitte señala que, aunque muchos estadounidenses siguen viajando, se perciben ajustes en frecuencia, distancia, categoría de alojamiento y gastos en el destino.

El turismo depende, definitivamente, de la capacidad financiera disponible y de la confianza. Si sube la energía, el consumidor reordena prioridades; y si sube la incertidumbre, recorta lo prescindible. Ante este nuevo escenario mundial, la recuperación de los mercados europeos se vislumbra cada vez más difícil.

De la creatividad de la estrategia de comunicación dependerá el sostener el ritmo de crecimiento que hasta la fecha hemos mantenido. La comunicación de los destinos turísticos en tiempos de crisis debe responder a las necesidades de información de todos los actores de manera eficiente, oportuna y responsable, para limitar el impacto negativo. Actualmente, tanto ONU-Turismo como la WTTC trabajan en la preparación y respuestas del sector con herramientas y protocolos para anticipar y gestionar los impactos. Por lo tanto, nuestro país debería ir trazando una estrategia comunicacional oportuna y no limitarse a esperar ser reactivos.

Tenemos por experiencia que el turismo es sorprendentemente resiliente, siempre que el destino inspire confianza. República Dominicana, por su ubicación geográfica privilegiada, posee en esta oportunidad una destacada ventaja competitiva, ofreciendo además una imagen de destino seguro. ¡Sepamos aprovechar esta ventaja!

Magaly Toribio

Mercadóloga y Hotelera

Magaly Toribio, Hotelera y mercadóloga por convicción, politóloga para intentar entender el mundo, amante de las palabras y la buena lectura. Ex- viceministra de turismo, reconocida en múltiples ocasiones por los principales gremios del sector turístico nacional e internacional. Experta en marketing turístico y gestión sostenible de destinos turísticos. Investigadora, académica y consultora privada de empresas, universidades y destinos turísticos. Presidente de la empresa TARGET Consultores de Mercadeo y creadora de la primera empresa del país suplidora de soluciones de movilidad para turistas con discapacidad, Scooters DR.

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