Pienso que es muy acertada la inquietud de que Trump sea capaz de lograr eliminar las elecciones de medio término y que las elecciones sean organizadas no por los Estados, como se ha hecho tradicionalmente, sino exclusivamente por el Gobierno Federal. Así con unas autoridades obedientes, "Yes, Sir", la voluntad del autocráta será ley. Podrá hacer lo que le venga en ganas.
Está más  que demostrado con las decisiones y actitudes de este primer año de Trump 2.0,  que el sentido común, un mínimo de contención, no existen ni en él, ni presuntamente, en su equipo.
Lo único bueno -entre comillas- es que no es un hipócrita como Biden y Blinken. Que tomaron decisiones perversas, en política exterior, especialmente, en Palestina y Ucrania. En la primera, apoyando politicamente y con armamento y bombas, el genocidio en Gaza. En Europa, llevando a Ucrania hasta el limite de provocar la guerra con Rusia.
Al menos, con Trump, su imperialismo es claro, nítido, descarnado, absolutamente vulgar, sin cinismo ni dobleces: culto a la fuerza bruta, supremacismo anglosajón (porque los blancos puros o los buenos, son solo, para ellos, los de ese origen), racismo militante anti latino, anti negro, anti asiático, anti "mixed people" e incluso, anti europeos que no sean anglosajones… Todo muy nazi, aunque ahora con la novedad de que los judios sionistas han sido elevados a la condición de parte de esa especie de "raza superior".
El desprecio y el odio dirigido sobre todo a los pobres. La implacabilidad ante los inmigrantes, sean irregulares o no. Se muestran las cartas sin complejos:  somos los más fuertes militarmente, por tanto, vamos a tratar de apoderarnos de materias primas, tierras raras, petróleo y  territorios que nos interesen.
Harán proteccionismo, aunque "crean" en el libre mercado (mientras el libre cambio les favorezca). Explotarán con aranceles a países proveedores de alimentos, de materias primas, y a quienes pueden competir con éxito  en tecnologías, digitalmente y en un largo catálogo de bienes de producción
Lo bueno de esto es que quien, un aňo después de esta pesadilla, siga creyendo que Trump y su equipo van a hacer grande a  "América" y, a los que viven en USA, son ciegos o tienen un problema grave de neuronas.
Aunque hay que contar también con que hay personalidades con problemas psicològicos, con mentalidad de subordinados, o de sentirse superiores a los demás, pensando  que forman parte de los más fuertes, más desconsiderados y más ricos.
Gente masoquistas, acomplejadas, oportunistas, dispuestos a venderse a quienes le proporcionen una ganancia coyuntural, y porque existe una masa de "tios Tom", de todos los colores de piel, que son seres viles, basofias humanas. Personas sin atributos. Que nos recuerdan siempre las disquisiciones de la dialéctica hegeliana sobre la relación amo-esclavo.
Esa conceptualización aplicada a fenómenos actuales, como pobres, trabajadores, precarios y clase media con "miedo" a perder su insignificante y relativa posición "privilegiada" votando por la derecha radical, cuya naturaleza y esencia política es un proyecto anti popular y pro los más ricos, es algo propio del  teatro del absurdo en que vivimos, en esta época de incertidumbre y de cambios sin una clara dirección.

Carlos Julio Báez Evertsz

Politólogo y sociólogo

Doctor en sociología y politólogo. Autor de los libros Desigualdad y clases sociales, Madrid, 2017; La modernización fallida, Madrid, 2012; Partidos políticos y movimiento popular en la RD, Madrid, 2011; Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo, UASD, 2001; La comunicación efectiva, INTEC, 2000, y recientemente ha publicado Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para la izquierda democrática, 2021.

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