Recientemente los medios de comunicación han divulgado una interesante noticia referente al positivo hecho de que el presidente Abinader y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología han otorgado 1,500 becas internacionales a 1,500 estudiantes meritorios para realizar estudios de posgrado de maestría y doctorado en el extranjero. En adición a esas 1,500 becas internacionales, Abinader anunció por televisión el otorgamiento de 5,000 becas nacionales para cursar estudios de licenciatura en universidades dominicanas. Se resalta el hecho de que en estos 6,500 casos los becarios han sido seleccionados tomando en cuenta única y exclusivamente sus méritos académicos, o sea que para ser favorecidos como becarios han sido elegidos alumnos profundamente dedicados a los estudios que han logrado un historial de notas excelentes en las cuatro materias más importantes de sus respectivos programas de estudios. Esas selecciones basadas en criterios académicos contrastan con el anterior esquema de favoritismo político en que se basaba la selección de becarios para otorgar las becas a parientes cercanos de dirigentes políticos de los anteriores regímenes gobernantes, ya felizmente superados.

Con la selección de becarios con estrictos criterios académicos es muy probable que los dominicanos seleccionados como becarios de becas internacionales obtendrán sus títulos de maestría o doctorado en reputadas universidades a nivel mundial y, al regresar a nuestro país, pondrán sus conocimientos a favor del desarrollo de nuestro país en múltiples formas, descritas a continuación. Una de ellas es que, al reincorporarse a vivir en nuestro país, ampliarán tanto cuantitativa como cualitativamente el capital humano de la nación. Ese hecho, de por sí, se manifestaría en un factor de desarrollo, pues los recursos humanos de alto nivel normalmente se convierten en un imán que atrae hacia los países que poseen esos recursos humanos importantes empresas que aportan recursos económicos y acceso a los mercados internacionales, elementos indispensables para abordar nuevas ondas del desarrollo, que fueron originalmente descritas por el visionario futurólogo Alvin Toffler.

En resumen, las 1,500 becas internacionales concebidas y adjudicadas por Abinader constituyen para el presente y el futuro el factor indispensable para que nuestro país incursione en modelos innovadores de desarrollo. Retrotrayéndome hacia el pasado, resulta válido señalar que el esquema de becas de Abinader tuvo como exitoso precedente el Plan de Becas que en 1962 implementó la llamada Corporación de Fomento Industrial y, paralelamente, becas gubernamentales concebidas por el gobierno de Bosch, materializadas de la siguiente forma: en los puestos de secretarios en las embajadas se nombraban a jóvenes dominicanos que aprovechaban esas provechosas coyunturales circunstancias para realizar estudios, a medio tiempo, en los países donde estaban asignados.

En honor a la verdad histórica, debe resaltarse que las becas de la Corporación de Fomento Industrial, al igual que las becas de Abinader, fueron otorgadas bajo criterios puramente académicos, descartando favoritismos políticos. En otro orden de ideas, las becas de la Corporación de Fomento Industrial fueron otorgadas, en su casi totalidad, a becarios que cursaron sus estudios a tiempo completo, carreras de las llamadas nuevas ingenierías, en prestigiosas instituciones académicas del más alto nivel académico a nivel mundial, quienes, al regresar al país, muchos de ellos se dedicaron a la docencia y fueron factores claves en la creación de nuevas carreras de ingeniería que no existían en el país, como la Ingeniería Electromecánica, Química, Electrónica e Informática.

Puede afirmarse, objetivamente y con toda certeza, que esos egresados contribuyeron a que nuestro país acometiera exitosamente innovadoras fases de desarrollo industrial, superando la tradicional producción agrícola y, posteriormente, la fase de producir para el consumo interno mediante el innovador modelo de sustitución de exportación propugnado por la CEPAL.

Considero que, guardando las debidas diferencias en cuanto a tiempo, igualmente que Bosch, Abinader sería evaluado como GOBERNANTE EPÓNIMO dependiendo de múltiples factores y también del hecho de que los favorecidos con becas internacionales designadas por el propio Abinader igualen sus logros a los de los becarios de la Corporación de Fomento Industrial otorgadas en 1962, quienes generaron un CÍRCULO VIRTUOSO regresando al país, dedicándose a la docencia y formando aquí profesionales de alto nivel sin necesidad de que fuese necesario irse, marcharse al extranjero con nuevas becas que pudieran ser mejor aprovechadas asignándolas a otros nuevos candidatos becarios.

¡LA SUERTE ESTÁ ECHADA!

Eulogio Santaella

Ingeniero

Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.

Ver más