De cara al futuro, desarrollar un nuevo contrato social para la educación puede servir de eje para elevar el prestigio y el atractivo de la profesión y contribuir a reducir el déficit y la escasez mundial. Como base de este contrato, la Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación redefine la educación como un objetivo social compartido que busca el bien común y promueve que la docencia se convierta en una profesión altamente colaborativa, con énfasis en la reflexión, la investigación, la creación de conocimiento y la innovación (Comisión Internacional sobre los Futuros de la Educación, 2021). Esta idea respalda investigaciones previas que demuestran que la colaboración puede aumentar la motivación y la satisfacción del profesorado (OCDE, 2020b; IIPE UNESCO, 2019d).
Reposicionar la profesión docente para garantizar que las y los docentes actúen cada vez más como guías creativos y facilitadores en el proceso de aprendizaje también fue solicitado por la Cumbre sobre la Transformación de la Educación de las Naciones Unidas (CTE), lo que tiene implicaciones para la política y la práctica docente, la investigación, la financiación y la cooperación internacional. En cuanto a la política, esto requiere una elaboración de políticas participativa, que involucre al personal docente y sus organizaciones en la toma de decisiones educativas, desde el aula hasta el plano político. Es necesario establecer mecanismos de consulta y diálogo social para captar la voz del profesorado y beneficiarse del conocimiento que producen en el aula.
Este es un planteamiento sumamente importante porque en el aula es que se producen las experiencias de aprendizajes que pueden ser sistematizadas y pueden servir de mucho para mejorar las practicas docentes.
Transformar la educación y el desarrollo profesional docente desde modelos de formación individual basados en cursos y créditos hacia procesos colaborativos y permanentes dirigidos por los propios docentes resulta necesario. Esto incluye la promoción de comunidades de práctica e intercambio, la incorporación de pedagogías de cooperación y solidaridad en la formación docente y la priorización del aprendizaje-servicio, la investigación acción y el compromiso con la comunidad
En cuanto a la investigación, se necesitan más y mejores datos para entender al profesorado y sus necesidades, pero también para reconocer y apoyar su capacidad de investigación, por ejemplo, la producción y sistematización del conocimiento pedagógico y su aceptación en la investigación académica y en la investigación para la formulación de políticas. Es fundamental fortalecer los vínculos entre docentes, mundo académico y responsables políticos, y considerar al cuerpo docente como socio en la investigación. En este sentido considero que la fusión de los dos ministerios pudiera contribuir a este objetivo.
Para construir la profesión docente hacia este nuevo contrato social, los sistemas necesitan en primer lugar encontrar y contratar a aspirantes adecuados, atraídos a la docencia por vocación. En todos los sistemas, las estrategias de contratación efectivas deben atender a diversos grupos de futuros docentes, incluidos posibles aspirantes a la docencia en el nivel secundario, personas que no la han considerado previamente, y docentes antiguos o cualificados. Las motivaciones para elegir la profesión varían de una persona a otra, pero se basan en gran medida en factores altruistas (servir y ayudar a otros), intrínsecos (pasión por la enseñanza y crecimiento personal e intelectual) y extrínsecos (conciliación de la vida laboral y personal, seguridad laboral e ingresos).
En muchos países como en la Republica Dominicana el estudiantado preuniversitario no considera la docencia como una profesión favorable. Por tanto, los sistemas deben determinar y comprender la motivación de posibles aspirantes para aplicar mejores estrategias de contratación, adaptadas a la formación inicial del profesorado. En el caso de estudiantes de secundaria que están considerando una carrera en la docencia, las características individuales como el género, la formación académica y los contextos locales tienen una influencia importante en la motivación. Por ejemplo, las mujeres son mas propensas a estudiar carreras como la educación inicial, educaciones primarias y las ciencias sociales, los estudiantes de los municipios y campos son mas propensos a elegir educación para estudiar, no se necesita ni siquiera una observación científica para determinar esto en las aulas universitarias.
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