Con justificada razón los dominicanos sentimos orgullo por todo lo nuestro, y celebramos con regocijo los éxitos de nuestra gente en el mundo, sin cuestionar si han nacido o no en esta bella tierra, porque siendo sus ascendientes o parte de ellos dominicanos, sentimos que son una extensión de la dominicanidad que se ha establecido fuera de nuestro país, principalmente en los Estados Unidos, así como en Europa y otras partes del mundo, pero que donde quiera que se encuentren siguen llevando en su alma a la República Dominicana.
La gran migración de dominicanos hacia los Estados Unidos a inicios de los años sesenta luego del tiranicidio por razones principalmente económicas, pues había ocurrido anteriormente una menor por razones políticas, ha causado que tengamos ya miles de dominicanos crecidos y formados allá y varias generaciones de dominicanos nacidos en ese país, pero que siguen vinculados a este, y no solo sentimental y culturalmente, sino que por su conexión y solidaridad el flujo de remesas que envían a la República Dominicana para ayudar a sus familiares y hacer inversiones en el país, constituye la primera fuente de ingresos externos del país compitiendo de cerca con nuestro pujante sector turismo, habiéndose recibido en el 2024 según los datos publicados por el Banco Central US$10,756.0 millones, suma que es superior en un 5.9 % a la recibida el año anterior.
Y no solo se trata de artistas, diseñadores, modelos, comunicadores, médicos y otros profesionales que han alcanzado la fama y el reconocimiento fuera de aquí, sino que incluso dominicanos por nacimiento u origen han logrado asumir posiciones de liderazgo político, como es el caso de Adriano Espaillat representante del décimo tercer distrito del Estado de Nueva York en el Congreso de los Estados Unidos, y muchos otros que han sido electos en posiciones gubernamentales como Tom Pérez, o judiciales, o que incluso han representado ese país en el exterior, como fue el caso de Julissa Reynoso quien fungió como embajadora ante el Reino de España.
Su éxito no solo nos enorgullece y lo asumimos como nuestro, sino que nos beneficia pues se erigen en embajadores de la dominicanidad, y representan canales importantes de ayuda para el país, sobre todo los que ocupan posiciones políticas, pues contribuyen a impulsar y promover nuestras causas. Sin embargo, el orgullo que nos da constatar que cada vez son más los dominicanos de la diáspora, muchos de los cuales con doble nacionalidad que ocupan posiciones importantes en múltiples instituciones públicas y privadas, así como en empresas de prestigio internacional, y que luego de saltar a la fama tenemos la oportunidad de descubrir sus historias de éxito, contrasta con una disposición adoptada en la amplia reforma de nuestra Constitución realizada en el año 2010 la cual aunque reconoce expresamente que la adquisición de otra nacionalidad no implica la pérdida de la dominicana, limita el derecho a ser elegido como presidente o vicepresidente de la República, pues de conformidad con el párrafo del artículo 20 de la Constitución solo podrán aspirar a estos cargos si renunciaren a la nacionalidad adquirida con diez años de anticipación a la elección y residieren en el país durante los diez años previos al cargo.
Con razón la Comisión Dominicana en el Exterior (CODOMEX) ha calificado este párrafo de discriminatorio y proponen su eliminación o anulación exigiendo un trato igualitario a todos los dominicanos como establece el artículo 39 de la Constitución. En este momento que con sobradas razones reconocimos a Zoé Saldaña con el máximo galardón del arte dominicano el Gran Soberano 2025, y que con orgullo la escuchamos proclamar con visible emoción su dominicanidad expresando “Mi corazón es y siempre será dominicano”, deberíamos hacer un acto de justicia y analizar porqué si soberanamente reclamamos como dominicanos a los hijos de esta tierra que triunfan o alcanzan posiciones cimeras, les regateamos derechos haciéndoles “menos iguales” cuando lo que merecen es agradecimiento porque se fueron, pero no se fueron.
Compartir esta nota