El fortalecimiento de la Plataforma de Redes Iberoamericanas avanza firmemente como un instrumento eficaz para ampliar el impacto de la cooperación regional. Tras un riguroso proceso de consultas en seguimiento a los acuerdos entre los jefes de Estado de Iberoamérica, se ha hecho evidente la necesidad de abordar de forma conjunta las temáticas medioambientales y climáticas, fomentando la colaboración intersectorial en áreas críticas como el agua, la meteorología, la hidrología, el clima, la biodiversidad, la agricultura y la gestión del riesgo de desastres.

El origen de la iniciativa

El interés por consolidar estos mecanismos internacionales se manifestó de forma contundente durante la vigésima novena Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Cuenca, Ecuador, el catorce y quince de noviembre de dos mil veinticuatro. En ese escenario, se priorizó la coordinación de la cooperación entre los veintidós países de la Comunidad Iberoamericana, con el objetivo puntual de respaldar la trigésima Cumbre mediante la promoción de proyectos de desarrollo regionales y la creación de espacios de gestión para las redes.

En consonancia con estas metas, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (DGPCE) del Ministerio del Interior de España propuso la creación de una Red Iberoamericana de Protección Civil, reconocida por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), diseñada para influir directamente en el diseño y aplicación de políticas públicas orientadas a la reducción del riesgo de desastres en los países miembros.

Objetivos y mecanismo financiero

Esta red está concebida como una plataforma dinámica para el intercambio de saberes, experiencias y buenas prácticas. Su propósito es impulsar iniciativas colaborativas en los ámbitos administrativo, operativo, académico y de investigación, fortaleciendo las capacidades nacionales mediante un enfoque integral de la gestión del riesgo.

Asimismo, su constitución estará vinculada a un Mecanismo Financiero de Respuesta ante Desastres. La creación de este fondo se propondrá formalmente en la trigésima Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, que tendrá lugar en Madrid los días cuatro y cinco de noviembre de dos mil veintiséis.

La ruta hacia el consenso regional y resiliencia comunitaria

El camino hacia la consolidación de la red ha contado con hitos fundamentales:

  • Reuniones virtuales celebradas entre noviembre de 2025 y febrero de 2026 con las autoridades de protección civil de los países iberoamericanos, con el propósito de presentar la iniciativa y conocer su disponibilidad para participar en el proceso.
  • Encuentro de Alto Nivel en Guatemala (2 y 3 de marzo): Impulsado por la DGPCE de España y organizado con el apoyo de la FIAP, la AECID, la SEGIB y el financiamiento de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, donde se definieron los elementos clave de cara a la cita de Madrid.
  • Encuentro Técnico en Montevideo, Uruguay (16 al 18 de junio): Reunión destinada a generar un consenso técnico para la construcción colaborativa del reglamento interno y los lineamientos estratégicos.

Este gran avance ha sido posible gracias al compromiso de las naciones firmantes del acta fundacional. Entre los países adheridos se encuentran Andorra, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Nicaragua, Venezuela, Uruguay y República Dominicana, entre otros. El reglamento final asegura que las partes cumplan sus propósitos de manera coordinada, consolidando una estructura institucional que nace para proteger a nuestras sociedades.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Subdirector Ejecutivo de la Defensa Civil Psicólogo Clínico, Maestría en Alta Gerencia y Especialista en Gestión de Riesgo de Desastres.

Ver más