Yo entiendo y defiendo que Pedro Sánchez, dentro de las circunstancias políticas que tiene que gobernar, es un muy buen presidente de gobierno. Los datos de las macromagnitudes económicas lo avalan.

Aunque hay elementos criticos como la crisis de las viviendas y los altos precios de los alquileres, que solo tienen una real solución si el Estado promueve una masiva construccion de viviendas preconstruidas de alquiler. Lo cual solo se hará si Pedro Sánchez sigue gobernando. La política electoral es dinámica y eso no solo es posible sino probable.
Comprendo que en Europa Sánchez tiene que dar una de cal y otra de arena, con unos Estados Miembros gobernados por gente sin visión estratégica y  una UE dirigida por dirigentes que dan la impresión de ser pusilánimes, aunque se auto consideren los "amos del mundo".
Mi critica principal es que dada las posiciones de Trump, la UE debe dejarse de estupideces, actuar de acuerdo al principio de realidad y abandonar la defensa ciega del régimen  de Kyiv, y retomar y normalizar las relaciones con Moscú.
El futuro de Europa no se juega en Ucrania, se juega con buenas relaciones de todo tipo con el régimen de Moscú. Europa necesita mas de los ingentes recursos rusos que Rusia de la UE. Y mientras la UE y Sánchez no comprendan eso, el porvenir de Europa no será tan halagüeño.
 Sobre todo, que está muy claro, que los proconsules europeos del imperio americano, se han quedado sin argumentos. La defensa europea ya no está en Washington sino que depende de cada Estado. La OTAN es una organización fallida, aunque siga por inercia unos años màs.
Pensemos que hará la OTAN si Dinamarca decide no vender Groenlandia y Trump decide apropiarsela mediante una ocupación militar. ¿Va a intervenir contra el principal socio militar que es a su vez el ocupante agresor? La OTAN es dialecticamente hablando una entelequia.
Los Estados balticos y Polonia son los más sedicentes anti rusos, por motivos historicos, animados, estimulados e intoxicados por los servicios del Reino Unido, pero sus intereses y fobias no pueden o deben ser hegemonicos en las decisiones de la UE.
Tampoco la posicion francesa puede aceptarse acriticamente. Macron ha desarrollado un antirusismo, opuesto a la tradición amigable de Francia con Moscú, al perder su control y beneficios coloniales en África, y la creciente influencia rusa en sus ex colonias africanas.
Así pues, con toda la sutileza y paciencia diplomática necesaria, pero con toda la firmeza requerida, hay que abandonar la fe ciega del carbonero en que los intereses de los pueblos de Europa, deben subordinarse al de los nacionalistas ucranianos, y aceptar que el  bienestar europeo no está en seguir con el atlantismo dependiente, sino en reformular las relaciones con Moscú, haciendo que fluyan las relaciones comerciales, culturales, de investigación y desarrollo, y de otro tipo.
Para ello la UE debe partir del principio de que su modelo politico no es un universal necesario,  obligatorio y exportable. Las relaciones diplomaticas, comerciales, culturales y etc, se mantienen con los Estados no con los cambiantes gobiernos. Por tanto, se puede exigir a los Estados Miembros cumplir con sus exigencias pero no querer imponerselas a quienes no son miembros sino, a lo mas, socios comerciales.
Esa sería una manera de mostrar madurez  en el viejo continente y no "chochez". Dejar al lado la mentalidad colonial y el eurocentrismo o el "occidentalismo". Sobre todo, cuando los hechos muestran, que la idea de que el "fin de la historia" llega con imponer el modelo liberal-capitalista a todo el orbe es una ficción. O una distopía monstruosa como en pleno sigo XXI vemos en Gaza.

Carlos Julio Báez Evertsz

Politólogo y sociólogo

Doctor en sociología y politólogo. Autor de los libros Desigualdad y clases sociales, Madrid, 2017; La modernización fallida, Madrid, 2012; Partidos políticos y movimiento popular en la RD, Madrid, 2011; Dominicanos en España, españoles en Santo Domingo, UASD, 2001; La comunicación efectiva, INTEC, 2000, y recientemente ha publicado Rosa Luxemburgo hoy. Su legado para la izquierda democrática, 2021.

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