“Principio de incertidumbre” de Danilo Rodríguez es un paseo literario por Santiago de Los Caballeros, junto a un desfile de personajes que se mueven sin clara posición y momento lineal, entre el sueño y la vigilia.
Pese a esa complejidad aparente, su lectura resulta, por el contrario, fácil, agradable y divertida. Todo lector ha domado ese instante confuso, sin prestar atención a esos trucos del inconsciente.
No es el caso de Danilo Rodríguez.
Para el autor, las sensaciones físicas y emocionales contradictorias en las puertas de entrada y salida de los sueños fueron el laboratorio para escribir una aventura cuántica.
Son cuentos trazados sobre el olvido, la vaguedad, la duda, la vacilación, la lujuria o el temor; sentimientos experimentados por sujetos al encuentro o en el instante del escape de esos delirios del sopor. Sin embargo, un cosmos los sostiene en medio de la incertidumbre: La Ciudad Corazón.
Lidia, Frank, Tomás Minier, Eddy, Esteban, Paloma, Pedro, Landes, Jorge, Gapo y demás personajes de los relatos, circundan la urbe cibaeña. Transitan por sus calles y lugares, desde la ansiedad, la angustia y las sospecha del que no sabe con seguridad dónde están determinados sus pares; pero, con certeza estarán, irán o regresarán a Santiago de los Caballeros.
Sus anhelos, a veces cronológicamente superpuestos, giran como manecillas del Monumento a los Héroes de la Restauración, en un momento limítrofe de la historia reciente: justo antes de la entrada de los teléfonos inteligentes, y esa es su fortuna y su tragedia.
Conocía a Danilo Rodríguez de antemano, como actor, cineasta y co-gestor del Festival Internacional de Cine de Santiago, junto a Joan Espino y Joan Padilla. También reconocí, desde la primera conversación, a un ávido lector. Con “Principio de incertidumbre” encuentro a un escritor de cuentos y poemas ganador de diversos concursos nacionales y regionales.
Invirtió cuatro años en la escritura de estos cuentos, para reconstruir el momento social ocurrido entre 2008 y 2009, a través de aletargados recuerdos, temas musicales, ánimos pasajeros, plantillas de guiones técnicos y literarios para cine, así como de otros recursos extraordinarios.
Danilo Rodríguez es oriundo de Juncalito, municipio de Jánico, donde pasó sus años de niñez y juventud, antes de irse a la capital de provincia, Santiago de Los Caballeros, a estudiar y desarrollar una vida profesional en torno a las actividades culturales; a seguir soñando en colectivo con su familia, colegas y discípulos.
Es cortazariano, rockero, junguiano, amante de la tradición literaria anglosajona, entre otras influencias. Más allá de ellas, asombra su malabar creativo entre la física cuántica y la literatura.
“Delirio e infortunio del poeta Eulalio Dias Badillo”, cuento cumbre del conjunto, es un saludo a los últimos poetas que deambulan en pueblos como Santiago, villas resguardadas por los accidentes de la geografía y la tradición, últimas donde el arte, como modo de descubrir el mundo, sobreviven al cambio tecnológico según Eulalio “el Gapo” Días Badillo, no por mucho tiempo.
El Gapo es el epítome del santiaguero culto, gestor de una bohemia espaciada para el deleite por lo bello y lo sensual. Danilo Rodríguez lo condena, le exige cordura. Pero el Gapo dará un salto cuántico para escapar del inmediatismo fútil y de su propia decrepitud.
Juncalito es un pueblo sin par en las Antillas. A casi mil metros sobre el nivel del mar, parece despegarse del cielo para dar paso a los autos rumbo a las cumbres de la Cordillera Central. El niño y muchacho acostumbrado a tener a las brisas como única colindancia vecina, nos descubre desde un singular estilo de escritura a un Santiago vibrante, poético y musical.
Para más información, visite danilorod.com o escuche a Danilo Rodríguez mañana en Poncho Morado Podcast.
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