La historia del 14 de Junio (1J4) no puede hacerse sin pasar por sus orígenes, los cuales se remontan hasta lo que fue la experiencia de la Juventud Democrática, 1944 – 1959. Entre los hombres y mujeres, de esa organización, que se entregaron en cuerpo y alma a luchar por el bienestar del pueblo dominicano se encuentra Rafael Mieses Peguero “Cocuyo”, un verdadero gladiador de nuestras luchas democráticas cuyo espíritu insumiso fue el ejemplo de toda una generación.

Forjado en el seno de una familia humilde, pero de grandes valores humanos y morales, su conciencia política estuvo marcada por los abusos y la represión de la dictadura trujillista. Su vida adulta, se vio envuelta en la persecución y clandestinidad hasta su asesinato, el cual conmovió a los sectores antitrujillistas pertenecientes a la juventud dominicana en donde tuvo cierta ascendencia. Nutrido por un pensamiento democrático o plural en donde convergieron ideas de tradición de izquierda y antiimperialista, entre otras, Cocuyo se destacó por ser uno de sus principales promotores.

Esta entrega publicada en la página 2 de EL 1J4 del 24 de Febrero de 1962, nos aporta un valioso testimonio sobre el secuestro y la posterior desaparición del hermano de Doña Marina Mieses, en 1958, quien al enfrentarse a la dictadura supo encarnar la dignidad de los hombres, tal como nos lo enseñó a los revolucionarios, el apóstol de Cuba, José Martí: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.”

Ciertamente, la vida, el sacrificio y el valor de Cocuyo lo inscriben con letras doradas en el ideario revolucionario que reivindicó el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, 1J4, cuya historia personal forma parte del legado intangible con que cuenta el pueblo dominicano para construir una mejor sociedad. En ese orden, el hecho de evocar su nombre nos reenvía directamente hacia una generación que orientó su lucha por la verdadera libertad hacia senderos que iban buscando los caminos de la liberación nacional y el socialismo.

Los que orientaron la lucha

Rafael “Cocuyo” Mieses: Titán de la dignidad

Rafael Mieses Peguero – Cocuyo

Corría el año 1958, el tirano, apoyado en sus órganos de represión sistemática, se empeñaba en suprimir todo intento de rebelión contra su abominable régimen.

En agosto, el día 14, se presenta un desconocido en la casa N.º 64 de la calle arzobispo Nouel. Ese hombre buscaba un joven luchador dominicano cuyo destino desde ese momento quedaba sellado. La madre del joven le contestó que su hijo había ido a ver al médico y que se contrarrestó el informe, lo acompañó el individuo diciendo que unos jóvenes habían venido de San Francisco de Macorís y lo deseaban ver. Poco después se apersonó a la mencionada casa el sinestro agente del SIM Cholo Villeta quien al encontrar al joven allí se lo llevó diciendo que lo habían mandado a buscar de urgencia “para hacerle unas preguntas”. Esa fue la última vez que la familia de Rafael Mieses Peguero (Cocuyo) supo de él.

Todas las diligencias hechas por la familia de Cocuyo para averiguar su paradero resultaron infructuosas y así transcurrieron los meses de agosto, septiembre y octubre sin saber a ciencia cierta que había sido de él.

Siguiendo los métodos característicos de la tiranía a finales de noviembre se presentan de nuevo en la casa de Cocuyo varios agentes de la Policía y del SIM diciéndole a una hermana del mismo (la madre había muerto víctima de los sufrimientos): dígale a Cocuyo que se presente al Palacio de la Policía, que él sabe que tiene que chequearse diariamente” a lo cual ella contestó que su hermano no lo habían soltado puesto que de haberlo hecho hecho de haber regresado a su casa y que si querían que entraran a ver si estaba. Los esbirros, sabiendo de antemano cuál era la comedia que se estaba montando, no se preocuparon por entrar.

Finalmente, los familiares de Cocuyo se dirigieron al coronel Soto Echavarría, quien les dijo que no tenía noticias de nada pero que averiguaría. Al otro día les informó que a Cocuyo lo habían dejado en libertad.

Después de estas inútiles búsquedas, su hermana Mireya recibió una carta fechada el primero de diciembre de 1958 que decía: “querida hermanita, le escribo esta desde Puerto Rico donde me encuentro. Yo fui puesto en libertad allá en Santo Domingo, pero me tenían vigilado, pude evadirme y venir a esta isla donde pienso me irá bien. Estoy en… pero buscaré algunos dominicanos que me ayuden. Besos a Mamá y demás hermanos, Rafael”.

Cocuyo nació el 6 de enero del 1924, era hijo de Generoso Mieses y Dilia Peguero (fallecidos). En sus estudios llegó hasta el tercer año de Bachillerato, no pudiendo continuar por impedírselo la tiranía. Fue un caso extraordinario en la historia política revolucionaria de nuestro pueblo contra el régimen y la reacción nacional e internacional.

La vida de Cocuyo fue una vida de luchas contra las injusticias; sirvió de orientador y organizador de nuestra juventud, motivo por el cual fue perseguido, golpeado y finalmente obligado al exilio diplomático en la embajada de México el día 28 de octubre de 1952. Allí permaneció hasta el día 14 de septiembre de 1953 fecha en que fue sacado por encontrarse en estado de gravedad debido a las torturas que había recibido tiempo atrás. El mal que aquejaba a Cocuyo consistía en vomitar, evacuar y orinar sangre.

Fue sacado de la embajada a instancia del embajador que temía que el asilado muriera allí. Es bueno hacer notar que ninguna organización internacional se interesó en el caso de este auténtico luchador democrático. Cocuyo en esta ocasión salvó la vida gracias a la intervención de algunos connotados médicos conocedores de su deber y responsabilidades.

No obstante, su delicado estado de salud Cocuyo no abandonó la lucha, ni perdió contacto con la juventud, con los trabajadores y con todo el pueblo en general, siempre a la vanguardia de las organizaciones revolucionarios clandestinas que luchaban contra la monstruosa tiranía trujillista.

Luchador incansable, de una auténtica formación revolucionaria, preocupado e identificado siempre con los problemas y las aspiraciones de los pueblos subyugados del mundo, ejemplo extraordinario de calidad humana, fiel hasta el último momento a sus profundas convicciones políticas, a su pueblo y la humanidad progresista, indoblegable, siempre fraternal y humilde, identificado con el sufrimiento y el destino de nuestras masas populares, su vida será inolvidable para todos los dominicanos porque él es para nosotros símbolo del martirologio de nuestro pueblo explotado y sojuzgado por el despótico régimen trujillista.

No importó cómo ni dónde, lo cierto es que Cocuyo fue asesinado por los esbirros de la tiranía. Así terminó la vida de un luchador infatigable que ofreció su existencia a la lucha por un ideal, y que no tuvo miedo a la amenaza de “vamos a tener que eliminarte”, para seguir, sin aceptar pacto ignominioso alguno trabajando por un puro ideal. Su dignidad, su honradez y su coraje revolucionario le costaron la vida. Los enemigos del pueblo siempre les tendrán miedo a los hombres de su temple. Ellos lo asesinaron, sin que hasta ahora se conozca el lugar donde reposan sus restos inmortales.

El pueblo dominicano jamás olvidará a los hombres que dieron su vida por la libertad, tanto política como económica, jamás abandonará la lucha que iniciaron los que, como Cocuyo, ofrendaron su vida por la Patria.

Centro de Estudios Histórico Sociales 14 de Junio

Centro de Estudios

El Centro de Estudios Histórico-Sociales 14 de Junio, adscrito al Museo de la Dignidad de la República Dominicana.

Ver más