Hace quince años nació el periódico Acento, bajo la dirección de los periodistas Fausto Rosario Adames y Gustavo Olivo. Surgió el 16 de febrero de 2011 en medio de una crisis de los medios de comunicación tradicionales. Constituyó el inicio de una aventura que ha dinamizado los medios de comunicación digitales y ha enriquecido a la democracia dominicana.
Una comunidad democrática requiere que las autoridades sean monitoreadas y que las prácticas que atentan contra el bien común sean denunciadas. Para ello, se requiere la existencia de medios independientes y disidentes del poder, uno de los principales indicadores de un sistema democrático. Acento ha jugado un rol fundamental para la democracia dominicana al desempeñarse como un medio informativo independiente divulgador de informaciones contrastables.
Además, Acento ha contribuido a la sociedad dominicana con la denuncia de prácticas ilícitas en las distintas instancias del poder político, mientras ha mantenido una actitud crítica comprometida con la defensa de los derechos de los segmentos poblacionales más vulnerables de la nación dominicana.
Hay otra razón por la que el medio que nos ocupa ha realizado un importante aporte a una mayor democratización del país. Toda sociedad requiere de un espacio deliberativo plural. Acento abrió las puertas de la opinión pública a una gran cantidad de opinadores provenientes de todas las ramas del saber que no tenían espacio en los medios tradicionales. Profesionales de primer nivel en las ciencias humanas y sociales, practicantes de las ciencias de la salud, juristas, políticos profesionales y activistas sociales encontraron un espacio reservado en el pasado para las voces de las élites tradicionales y pudieron comunicar sus ideas libremente, sin restricciones ideológicas de ningún tipo.
Mi área de experticia, la filosofía, constituye un ejemplo de lo dicho anteriormente. Estos quince años del periódico han permitido que distintos filósofos profesionales hayan salido de la reclusión de la academia para jugar el rol del intelectual comprometido con esclarecer problemas que nos atañen como seres humanos al margen de los oficios que desempeñemos. Hace quince años, la filosofía estaba marginada en los medios y con esta exclusión, se encontraba marginada una actividad fundamental para el sostenimiento de una sociedad abierta.
Quince años después, gracias a Acento, reflexiones epistemológicas, éticas y filosófico políticas encontraron un espacio de difusión y alcanzaron a un público lector no acostumbrado a los enfoques de la filosofía. Con esta apertura, el medio ha contribuido a ampliar las perspectivas del debate crítico y con ello, los horizontes de la conversación democrática.
En una época donde los espacios digitales son usados con frecuencia para promover la posverdad y la polarización, Acento se ha preocupado por sostener un compromiso con la información contrastable y promover una reflexión crítica razonable. A sus quince años cumplidos, ya forma parte estelar de la evolución de nuestros medios de comunicación y de la historia de la democracia dominicana.
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