Tras un shutdown que duró 43 días, las elecciones locales y estatales favorecieron a los demócratas, permitiéndoles recuperar Virginia, Nueva York, Nueva Jersey, Cincinnati, Atlanta, Boston, Detroit, Charlotte y California. En Miami, sin embargo, se celebrará una segunda vuelta el 9 de diciembre porque ninguno de los 13 aspirantes a la alcaldía superó el umbral del 50%.

Podría pensarse que esto supone un golpe para la administración republicana. La respuesta es: no necesariamente. El presidente ha puesto en marcha órdenes ejecutivas destinadas a dilatar procesos de cara a las próximas elecciones de medio término, utilizando para ello algunos de los principales órganos federales.

Todas estas disposiciones son señales claras de que, para las midterm, el mandatario no buscará exhibir avances de su administración. Por el contrario, en el actual clima político, marcado por la hostilidad, parece reafirmar su poder a través de la intimidación como recurso principal.

A ello se suman los escándalos que exponen su conducta. ¿Habrá unas elecciones realmente libres y democráticas? Está por verse. Los republicanos amenazan con impulsar órdenes del Congreso que les permitan acceder a informaciones de los votantes —como licencias de conducir, pasaportes o la “green card”— con la finalidad de amedrentarlos, así como prohibir que los no ciudadanos voten.

También promueven la medida denominada “Protección del Derecho al Voto Ciudadano”, que intenta verificar el estatus legal de los no ciudadanos y ralentizar el voto por correo, vigente desde 1861 hasta 1865, especialmente en los llamados “estados santuario” para inmigrantes.

Las demandas locales y estatales se multiplican: de las 213 órdenes ejecutivas firmadas en 2025 por el presidente Trump, un total de 35 han sido frenadas total o parcialmente por los tribunales. Estas decisiones judiciales confrontan las maniobras del Ejecutivo en materia migratoria, así como su oposición a la diversidad étnica y de género y su presión por “regular” una línea editorial mediática que exalte su mandato. Frente a ello, las instituciones han mostrado resistencia, y las recientes elecciones locales y estatales han dado la victoria a los demócratas, colocándolos como alternativa para equilibrar el exacerbado uso del poder por parte de Trump y los republicanos.

Todo esto sucede mientras el país navega a la deriva en medio de una economía marcada por el alza de los precios de productos básicos, recortes y prohibiciones federales en los principales planes de ayuda a personas de bajos recursos, especialmente en aquellos estados que han intentado reconfigurar el mapa electoral mediante el conocido gerrymandering.

Es penoso admitir que la democracia estadounidense atraviesa una situación incómoda, que exige asumir con responsabilidad la tarea de silenciar las voces que, con ruido, alimentan la miseria y la desesperanza. Las elecciones de medio término podrían tener un efecto “recuperador” para los demócratas; sin embargo, la semilla del divisionismo ya está sembrada.

La nación se debate entre la razón y la incredulidad ante un oficialismo que invierte millones en planes y recortes que afectan a los programas que permiten a muchos ciudadanos sobrevivir en un país extremadamente exigente. Así, es posible que, de cara a las próximas midterm, las personas reflexionen sobre el camino hacia la recuperación democrática. Porque cada ciudad y cada estado cuentan en una carrera donde Trump apostará por reforzar, a toda costa, su presencia en cada rama del gobierno federal para ganar sí o sí.

Miosotis Ledesma de Jesús

Abogada y comunicadora

Miosotis Ledesma es abogada, comunicadora y trabaja en relaciones publicas,

Ver más