El filósofo Andrés Merejo, con la publicación Filosofía Política de la Inteligencia Artificial (2026), realiza un importante aporte al mundo de la filosofía y las ciencias sociales. Su abordaje de los nuevos mecanismos de poder a través del cibermundo nos obliga a mirar con más interrogantes el mundo en que vivimos.

Merejo nos acerca conceptos tales como cibermundo, ciberpolítica, ciberdemocracia y ciberciudadanos, que nos hablan de un futuro que ya está aquí. Un mundo sustentado por la Inteligencia Artificial, en el que se están configurando nuevas relaciones de poder político en las cibersociedades y, de manera específica, una nueva forma de hacer política, donde existen bases de datos en la nube y en el IPV6, capaces de alojar en el ciberespacio a "unos 340 billones de billones (trece billones) de direcciones IP. Es decir, más que suficiente para controlar de forma digital el planeta y el resto del sistema solar".

Andrés Merejo nos señala que en "este nuevo escenario ha dado lugar a una forma inédita de poder, que se manifiesta en la vigilancia virtual, el uso de dispositivos electrónicos de espionaje y el control de los sujetos a través de datos masivos (big data), en especial aquellos provenientes de lo biométrico"; por lo que hoy nunca estamos solos… siempre observados… siempre escuchados.

Resulta en extremo interesante su inclusión del concepto de la ubicuidad, lo que, a decir de nuestro autor, "esta es facilitada por las redes de los dispositivos y por las aplicaciones ciberespaciales que cubren el cibermundo, posibilita al sujeto cibernético su movilidad, su presencia en cualquier lugar y en cualquier momento", lo que también nos lleva a cuestionarnos sobre el acceso a información de mayor calidad limitado por los recursos… Bien sabemos que muchas app están dejando de ser gratuitas y que medios de comunicación y streaming requieren pago, con lo que se estaría excluyendo a una parte importante de la sociedad.

Merejo también nos indica cómo la Inteligencia Artificial deslocaliza al poder. Recordándonos a Foucault cuando señala que "el poder reside en todo el cuerpo social y ejerce múltiples niveles, así mismo la IA opera de forma descentralizada en el cibermundo: está en los algoritmos de recomendación, en los sistemas de diagnóstico médico, en las plataformas educativas, en la gestión del trabajo, en los cuerpos y en las decisiones cotidianas. No se impone únicamente desde arriba, sino que es adoptada, naturalizada y a menudo deseada por los sujetos que la usan".

Asimismo, nuestro autor ubica la mirada en lo realmente relevante… lo político… la lógica de poder que organiza, legitima y vuelve indispensable la tecnología. De manera preclara, Merejo afirma que la IA no es neutral ni autónoma; responde a una arquitectura de control que no se muestra, pero nos atraviesa: el ciberpoder. Por lo tanto, nos señala Merejo que no estamos ante una visión aséptica del mundo… por lo que el desafío está en entender cómo estas tecnologías moldean nuestras costumbres, nuestros valores y nuestras formas de relacionarnos.

Por tanto, "lo que debe ser interrogado, de forma urgente y radical, es el ciberpoder y su arquitectura de legitimación: la ciberseguridad como nuevo principio rector de la cibernética, que tiende a garantizar la normalidad, lo seguro y lo gobernable".

Es así como nos llama la atención con respecto del verdadero culpable… que no es la IA, ni los dispositivos, es el régimen de ciberpoder que nos gobierna sin oposición en el cibermundo… Nos indica la necesidad de repensar la democracia… quizás… dice Merejo… como dudando… en una forma algorítmica vinculada a la IA, como parte de los temas propios de la ciberdemocracia, lo que implica el trabajo colectivo en esta nueva identidad política, la ciudadanía digital, la que está en plena transformación, retada por el surgimiento de "nuevas formas de pensar, organizar y gobernar la vida", generando una competencia con el Estado sin necesidad de imponerse, más bien de manera sutil y silenciosa.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos por el porvenir ético y político de nuestra forma de vida, la racionalidad filosófica sobre la que se sustentan nuestras decisiones y, por tanto, la vida en esta nueva democracia. Una democracia cuyos principios básicos como la libertad enfrentan retos como el endeudamiento, en un mundo en el que las tarjetas de crédito forman parte de los dispositivos de control.

Un poder blando, el marketing cibernético, que no requiere encierro, amenazas y mucho menos torturas… ya que seduce… atrae… un poder sutil, a menudo imperceptible, pero con efectos profundos sobre las decisiones y los deseos de los ciberconsumidores, convirtiendo a la nueva esclavitud en una vida deseada.

Es por esto que Merejo llama la atención sobre la necesidad de profundizar desde una ontología crítica, de cara a la comprensión de la inserción del poder en las materialidades digitales, ya que la respuesta a los retos del ciberpoder debe ser enfrentada de la mano de una filosofía que atraviese la tecnología de manera crítica.

Un contexto en el que los ciberciudadanos son altamente vulnerables a la desinformación, la manipulación y a los sesgos algorítmicos que surgen de una tecnología deslocalizada, por fuera de los Estados, los que cuentan con muy poco o ningún control del lugar en el que la ciudadanía está generando criterios para la toma de decisiones.

Finalmente, Andrés Merejo nos lleva por caminos para repensar los fundamentos y principios de un orden mundial y nacional que se sostiene sobre una tecnología de la que las estructuras de poder tradicional tienen pocas posibilidades de asegurar sus resultados.

Olaya Dotel

Politóloga

Olaya Dotel Caraballo es catedrática e investigadora en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Posee una maestría en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, institución de la que también es investigadora asociada. Asimismo, cuenta con una maestría en Filosofía en un Mundo Global por la Universidad del País Vasco, donde próximamente presentará su tesis doctoral titulada La Globalización a Examen: Retos y Respuestas Interdisciplinares. Actualmente se desempeña como viceministra de Cooperación Internacional del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

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