Las enfermedades son tan antiguas como la humanidad, pero los tratamientos son relativamente recientes, ya que dependen del avance gradual de la ciencia, que tiene entre sus funciones explicar hechos y producir nuevos conocimientos y tecnologías en beneficio de la sociedad.
La medicina es una ciencia, a la vez muy vieja y muy joven, con muchísimas especialidades, entre ellas una llamada mastología o senología, que trata de la mamas, senos o tetas; de sus enfermedades, prevención, diagnóstico y tratamiento.
Para mayor ilustración, veamos lo que plantea la tesis titulada "Consideraciones sobre ciertos casos de cáncer de mama" presentada por la estudiante dominicana Ana Josefina Padilla Deschamps, calificada como sobresaliente y con la que se graduó de doctora en medicina en la Universidad de Santo Domingo, en 1952. Se trata de un estudio serio, documentado, y bien redactado. Fue asesorado por el eminente médico e investigador dominicano doctor Héctor Read Barrera, quien, en colaboración con científicos europeos, descubrió los primeros casos de leucemia (cáncer en la sangre) en el país. Esta tesis estudió veinte casos de cáncer de mama, de treinta y cinco que aparecieron en los archivos del Instituto del Cáncer y el Hospital Padre Billini, los únicos centros que trataban esta enfermedad en los años 50.
En ese tiempo los médicos examinaban a la paciente principalmente mediante la palpación o el tacto y, en ciertos caso le indicaban radiografía, y así apreciaban la ubicación, el tamaño, la forma y otras características del bulto o tumor; y para confirmar su diagnostico le realizaban biopsia. Entonces no se aplicaban en el país quimioterapias, o compuestos químicos especiales; ni radioterapias o radiaciones, rayos o formas de energías que tienden reducir los tumores. Y como tratamientos aplicaban vacunas, pomadas y antibióticos, pero cuando estos no mejoraban, procedían a operarla, o sea, le sacaban la mama junto con ganglios, tejidos y músculos cercanos al brazo, lo que frecuentemente ocasionaba la pérdida de movilidad en este órgano; y desgraciadamente, en la mayoría de los casos provocaba la muerte de la paciente .
En esa época, los conocimientos sobre el cáncer de mama eran muy limitados en el mundo, y peor, en la sociedad dominicana, gobernada por la horrenda dictadura de Trujillo, que se caracterizó por oprimir a las mujeres, como la reveló el brutal asesinato de la hermanas Mirabal, y la dura represión contra la estudiante Josefina Padilla; y muchas más. Y se evidenció en los escasos hospitales y médicos, para atender estas dolencias; por lo que la mayoría de mujeres morían, sin saberlo.
Esta situacion comenzó a cambiar en la década de 1990, cuando a la enfermera Virginia Clinton Kelley, le diagnosticaron cáncer de mama. Era la madre del presidente norteamericano Bill Clinton. Quien convocó a los mejores científicos del mundo con el fin de curarla. Y la operaron y aplicaron los más avanzados tratamientos, incluidos quimioterapia, pero falleció a principios de 1994, a los 70 años. Lo que reveló que en esos años dicha enfermedad era poco curable.
Esta triste experiencia en aquella poderosa familia trajo su lado positivo. Pues determinó que se multiplicaran los fondos del gobierno americano para la investigación y el tratamiento de esta dolencia. Esfuerzos que dieron sus frutos. Un hecho confirmado por la Organización Mundial de la Salud, al proclamar que la mortalidad por cáncer de mama en el mundo, incluida República Dominicana, ha disminuido significativamente en los últimos años. Una evidencia que modifica afortunadamente, una de las conclusiones de la tesis de la estudiante Josefina Padilla acerca de la alta mortalidad. Por lo que es un contrasentido que en la actualidad el gobierno estadounidense recorte el prepuesto destinado a programas de salud para enfrentar el cáncer, el sida, el sarampión, la polio, y otras enfermedades mortales en el planeta.
La buena noticia es que en estos días, en un Congreso de la Federación Latinoamericana de mastología, celebrado en Montevideo, Uruguay, eligieron, en reconocimiento a la calidad de la medicina dominicana, al cirujano mastólogo dominicano doctor Miguel Oller, como presidente de esa prestigiosa entidad científica, a quien felicito y deseo rotundos éxitos en sus funciones.
** Este artículo puede ser escuchado en audio en Spotify en el podcast Diario de una Pandemia por William Galván
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