Pareciera que la historia mitológica de los griegos (siglo XII a.C.) de penetrar a la ciudad amurallada de los troyanos con un gigante caballo de madera repleto de soldados en su interior, está en proceso de repetirse en este siglo XXI con los musulmanes en territorio estadounidense.

La historia contada por Homero, en La Ilíada, narra que los griegos antes de zarpar derrotados hacia sus tierras natales, entregaron a los troyanos un gigante caballo como regalo a los dioses de Troya el cual dejaron a las puertas de entrada de la ciudad.

Lo troyanos, durante la noche, metieron el inmenso regalo a la ciudad; mientras dormían, los soldados ocultos dentro del caballo salieron y abrieron las puertas de la muralla para que el ejército griego entrara y conquistaran a Troya.

Algo similar esta ocurriendo en la nación más poderosa del mundo. Los musulmanes están decididos a conquistar los Estados Unidos y derrotar el capitalismo imitando a los griegos en aquella “Guerra de Troya”.

La política de fronteras abiertas sin control migratorio que pusieron en práctica los diferentes gobiernos demócratas, permitió que miles de inmigrantes de todos los países ingresaran a los Estados Unidos de forma indocumentada.

Esa facilidad, logró que enemigos del capitalismo disfrazados de humildes emigrantes en busca de mejor vida, se establecieron en diferentes Estados de la Unión Americana hasta lograr obtener primero la “Green Card” o tarjeta de residencia y luego la ciudadanía estadounidense.

El Partido Demócrata  fue el más beneficiado al recibir en su seno al mayor número de estos nuevos ciudadanos estadounidenses.

Una buena parte de ellos nativos de regímenes islamistas, buscan conquistar poder político a través de puesto electivos en la Cámara de Representantes,  el Senado, la gobernación y alcaldía.

La alta dirigencia del Partido Republicano ha mostrado preocupación y denunciado que los “comunistas” disfrazados de socialistas democráticos pretenden adueñarse del Partido Demócrata que fundó en 1828 Andrew Jackson.

El presidente Donald Trump, su secretario de Estado, Marcos Rubio, el presidente de la Cámara de representantes, Mike Johnson y otros líderes del Partido Republicano han manifestado que los demócratas han cedido demasiado terreno a los izquierdistas socialistas radicales poniendo en peligro la democracia, el cristianismo y el sistema capitalista de los EE.UU.

La influyente ex secretaria de Estado, Hilary Clinton, ha salido al frente a las consideraciones de los republicanos advirtiendo a los dirigentes de su partido sobre la eficacia que están teniendo los republicanos de convencer a los votantes estadounidenses de que el Partido Demócrata está siendo controlado por una facción “comunista y socialista”.

Quiere que la alta dirigencia demócrata busque la forma de frenar lo antes posible esa campaña de los líderes republicanos.

A la señora Clinton se le hecho tarde su advertencia. Los nuevos socialistas e izquierdistas de su partido están ganando las primarias a la facción moderada a la que ella pertenece. Esa es la verdadera razón de su inquietud.

Es por ello que se habla de que dentro del Partido Demócrata ya existe una división peligrosa que podría afectar seriamente su papel de cara a las elecciones de medio tiempo el próximo noviembre.

Según reportes estadísticos, el 30% de los miembros del Partido Demócrata no son del ala moderada o progresista nativos de los Estados Unidos, son inmigrantes nacionalizados estadounidenses con ideología religiosa adversas al cristianismo y el capitalismo.

Hilary Clinton, es metodista. Cree en la fe cristiana. Pero está viendo con temeridad que la religión que confesa está siendo desplazada lentamente por miembros de su propio partido defensores del Islam.

Es por ello que la versión que mas se escucha entre los republicanos es que los enemigos del sistema capitalista y el cristianismo han llegado para conquistar a los Estados Unidos y que lo están intentando desde el Partido Demócrata el cual utilizan como caballo de Troya.

Rafael Gómez

Periodista

Rafael Gómez, periodista dominicano. Residente en los Estados Unidos.

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