La semana pasada presenté una lista de composiciones que rescatan la evolución de la atención a la dignidad de los negros en los Estados Unidos. Esta semana, como complemento, me referiré a otra trayectoria musical: la que muestra el desprecio, la minimización, el agravio y la injuria racial en el mismo territorio.

Los primeros expositores de estas manifestaciones eran trovadores y juglares que se desplazaban de ciudad en ciudad, casi siempre en equipo, entreteniendo al público desde fechas tan tempranas como finales del siglo XVII. Un tema común en estas representaciones era el negrito tonto a quien le ocurrían desgracias. Este personaje era interpretado por un hombre blanco con la cara tiznada. Es lo que se llama “blackface”. Una de las canciones más representativas de esta tradición es “Jump Jim Crow[1].  También está “Oh, Susanah” cuya melodía es tan contagiosa que se ha optado por eliminar la estrofa ofensiva para poder seguir cantándola y difundiéndola, al punto que ha llegado hasta nuestros días a pesar de haber sido compuesta en 1948. Después de la guerra de secesión (1861-63, motivada precisamente por el desacuerdo sobre si mantener la esclavitud o no), progresivamente se ha ido considerando la interpretación de himnos del bando esclavista, que la mayoría de las veces solo hablaban por amor a la tierra natal, como alusivos a querer mantener un estatus de desigualdad.

Gente de todos los colores aclamaba a Elvis Presley cuando él interpretaba Dixieland, una exaltación del amor por la tierra sureña (donde la esclavitud había sido más intensiva), pero hubo gente que quiso igualar el sentido de patriotismo con el de sus deseos de segregación.  Por ello Johnny Rebel (1938-2016), un hombre que dedicó su carrera musical a interpretar canciones injuriosas, ideó una versión específicamente racista de esta canción y  compuso muchas otras más realmente ofensivas.

Otro playlist

Todavía en este siglo XXI se siguen utilizando ciertos ritmos y el sentimiento patriótico como apoyo para el racismo. La respuesta de algunos cantantes negros como Beyoncé o Lil-Nas-X ha sido de reclamar el ritmo country como herencia cultural común para destacar que su apreciación y expresión no debe ser confundida con deseos de supremacía blanca. En cuanto al sentimiento patriótico, este sí que suele ser utilizado en variedad de géneros musicales para apoyar sentimientos racistas y comunidades que se reivindican a sí mismas como segregacionistas recurren a él frecuentemente.  Es lamentable que en los inicios de este año 2026, la publicidad de oficinas gubernamentales esté utilizando en sus anuncios versos de canciones como “We Will Have Our Land Again”, que exhiben un tono y unas ideas claramente misantrópicas, para tratar de entusiasmar y llamar adherentes.  Esta y otras coincidencias, como el utilizar la variación del título del libro supremacista “Which way Western Man” en la comunicación visual atizan el fuego de la incomprensión y la confrontación.

[1] Dentro de las negociaciones de paz entre ambos bandos, en las antiguas tierras esclavistas se sustituyó la esclavitud por un sistema de segregación cuyo instrumento jurídico utilizó precisamente una variación del nombre de la canción: “Jim Crow Laws”, que estuvieron vigentes entre

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

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