La infraestructura transaccional de la República Dominicana cuenta con una red robusta de canales de comunicación interbancaria. Rieles como la Transferencia Electrónica de Fondos (EFT) ACH y el Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR / Pagos al Instante del BCRD) representan pilares de la estabilidad operativa nacional. Sin embargo, el diseño tradicional de estos sistemas responde a una arquitectura transaccional de una sola vía: el envío manual de fondos (Send Money).
Ante la velocidad de la Inteligencia Artificial y el objetivo de posicionar a la República Dominicana como un Hub Financiero regional, el siguiente paso evolutivo de nuestra regulación no es alterar los balances existentes, sino habilitar un canal complementario de doble vía: la capacidad de agregar fondos de forma automatizada y segura (Add Money). Este mecanismo de Open Banking constituye el cimiento operativo para que nuestras entidades puedan desplegar y escalar sus servicios transaccionales con verdadera interoperabilidad.
En la práctica, la unidireccionalidad de las redes actuales introduce fricciones comerciales complejas. Cuando un usuario requiere fondear una billetera digital, programar aportes periódicos de ahorro e inversión, o autorizar el pago de servicios de utilities e instituciones financieras desde la cuenta de su preferencia, el proceso depende enteramente de que el cliente ingrese de manera manual a su banca en línea de origen y ejecute un pago hacia el destino. Este modelo analógico fragmenta la experiencia del usuario, dificulta la digitalización integral y limita la velocidad de captación de recursos en las plataformas más ágiles del mercado.
La solución a este cuello de botella estructural radica en la formalización de un ecosistema de Open Banking (Banca Abierta) centrado en la iniciación de pagos y débitos autorizados. Mediante el uso de Interfaces de Programación de Aplicaciones (APIs) estandarizadas, el ente regulador puede normar y autorizar a proveedores de infraestructura financiera tecnológica para que actúen como conectores especializados entre las entidades. Bajo la supervisión directa del Sistema de Pagos del Banco Central (BCRD), estas empresas operan como una capa de traducción universal, permitiendo que, bajo el consentimiento explícito y tokenizado del usuario, una plataforma receptora ejecute una solicitud de extracción de fondos (Pull Transfer) directa y segura desde la cuenta de origen.
Contrario a la percepción histórica de que la apertura de datos debilita a las corporaciones tradicionales, las experiencias en grandes economías como Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea y Brasil demuestran que este modelo genera un efecto de red altamente rentable donde todos los participantes ganan. El banco custodio, que aloja las cuentas de nómina o principales del público, monetiza el sistema cobrando una tarifa por cada llamada de API que valide la identidad o los balances del usuario en tiempo real. Por su parte, el proveedor de la infraestructura tecnológica genera ingresos predecibles por el enrutamiento seguro de los mensajes. Finalmente, las entidades financieras y las Fintech incrementan drásticamente su velocidad de adquisición de fondos, mientras el consumidor final disfruta de una movilidad financiera absoluta sin salir de su aplicación de preferencia.
Para implementar este carril de doble vía con la madurez que el mercado exige, se requiere una visión de alta dirección con un profundo conocimiento de la normativa NACHA ó equivalentes, las compensaciones interbancarias y los marcos de resiliencia tecnológica.
Regular, autorizar y supervisar este andamiaje a través del Sistema de Pagos del BCRD y la SIB es la vía idónea para neutralizar los riesgos de ciberseguridad y suplantación de identidad que hoy enfrenta el sistema, garantizando la irrevocabilidad de los fondos desde el primer día. Introducir esta modernización operativa no es solo una reforma técnica; es la llave maestra para dotar de liquidez bidireccional al sistema, multiplicando la inclusión financiera y consolidando la competitividad económica de la República Dominicana.
*Nota del autor*:
Eduardo Del Orbe O. es especialista en infraestructura financiera e innovación fintech. Fue fundador y CEO de CardNET (15+ años), donde lideró el diseño, implementación y operación de la primera red de transferencias interbancarias EFT ACH en la República Dominicana bajo el estándar NACHA y la supervisión del BCRD.
 
 

Eduardo Del Orbe

Eduardo Del Orbe O. es especialista en infraestructura financiera e innovación fintech. Fue fundador y CEO de CardNET durante más de 15 años, donde lideró el diseño, implementación y operación de infraestructura financiera crítica del país, como la mayor red de adquirencia de tarjetas para el comercio y la primera red interbancaria de transferencias electrónicas de fondos (EFT) ACH bajo el estándar NACHA y la supervisión del BCRD. Además, ha sido fundador de fintechs exitosas. Red social principal: LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/eduardo-del-orbe-o-569a87139?utm_source=share_via&utm_content=profile&utm_medium=member_ios

Ver más