El pasado 18 de marzo, en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, fue puesto en circulación el libro Construcción Social del Territorio. Debates, rupturas y perspectivas de futuro, del sociólogo y pensador dominicano Domingo Matías. La obra se inscribe en un diálogo transdisciplinario que integra antropología, sociología, geografía, economía política y teología crítica para repensar las transformaciones contemporáneas del territorio.
En el libro, Matías propone una lectura crítica y no lineal de la transformación territorial, cuestionando las narrativas evolucionistas que separan rígidamente el nomadismo, el sedentarismo y la modernidad digital. Conceptos como sedentarismo nomadizado, huella nómada o territorialidad algocrática configuran un marco conceptual propio que permite pensar los impactos sociales, culturales y éticos de la movilidad contemporánea. Más que describir transformaciones espaciales, la obra problematiza las nuevas formas de poder, exclusión y espiritualidad en la era algorítmica, ampliando el debate sobre territorio y justicia espacial.
El libro aparece en un contexto histórico en el que las categorías tradicionales con las que se pensaba el espacio social comienzan a mostrar sus límites. La expansión de las redes digitales, la intensificación de los flujos globales y la mediación tecnológica de la vida cotidiana han transformado profundamente las formas de habitar el territorio. En este marco, Matías propone comprender el territorio no como un simple soporte físico, sino como una construcción histórica y relacional, atravesada por dinámicas de movilidad, poder y mediaciones tecnológicas.
Uno de los ejes más sugerentes de la obra es la reflexión sobre las relaciones históricas entre nomadismo y sedentarismo. Frente a interpretaciones que presentan el nomadismo como una etapa superada de la historia humana, el autor plantea que ambas formas de relación con el territorio han coexistido y se han reconfigurado a lo largo del tiempo. La antropología contemporánea ha mostrado que las trayectorias históricas de las sociedades humanas han sido profundamente diversas, condicionadas por factores ecológicos, económicos y culturales específicos.
En ese marco, el desarrollo de formas de sedentarismo suele situarse en las transformaciones ocurridas durante la llamada Revolución Neolítica, hace aproximadamente diez mil años, cuando la domesticación de plantas y animales permitió estabilizar la producción de alimentos y favorecer el surgimiento de asentamientos permanentes. Este proceso transformó de manera profunda las relaciones sociales, la organización económica y las formas de autoridad, al tiempo que posibilitó la acumulación de excedentes, el crecimiento demográfico y la diferenciación de funciones sociales.
Uno de los pasajes más originales del libro de Matías es la reflexión sobre el tránsito contemporáneo “del templo al algoritmo”. En la era digital, los algoritmos no solo organizan flujos de información, sino que también configuran nuevas formas de autoridad simbólica y de producción de verdad. La manipulación algorítmica, la circulación de desinformación y la distorsión sistemática de la verdad en los entornos digitales plantean desafíos éticos que afectan la convivencia social y la integridad del espacio público.
A partir de esta discusión histórica, podríamos añadir una lectura interpretativa complementaria en el plano simbólico y religioso. Muchas tradiciones culturales registran el tránsito desde formas rituales vinculadas a comunidades móviles hacia estructuras religiosas más institucionalizadas. En la tradición bíblica, por ejemplo, el paso del Tabernáculo al Templo puede interpretarse como una expresión simbólica de esta transición. Mientras el Tabernáculo corresponde a una espiritualidad asociada a comunidades en movimiento, más horizontal, el Templo representa la fijación territorial y la centralización del culto característica de sociedades sedentarias.
En este sentido, Construcción Social del Territorio no se limita a describir la evolución histórica de las formas de habitar el espacio. La obra invita a repensar críticamente las transformaciones territoriales del presente y sus implicaciones sociales, culturales y espirituales. Al articular perspectivas provenientes de distintos campos del conocimiento, el libro abre un debate necesario para comprender una época marcada por la coexistencia de territorialidades físicas, simbólicas y digitales.
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