“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.

Luce muy evidente atribuir la causa del movimiento a una fuerza que lo genere. Es una respuesta que viene de la intuición del ser humano a partir de lo que perciben los sentidos; pero no es casual el haber utilizado la expresión “luce evidente” ya que la ciencia en su desarrollo histórico no pocas veces ha requerido distanciarse de conclusiones que tienen por base esa intuición que se apoya en los sentidos.

Einstein en una obra de divulgación científica “La física aventura del pensamiento” que escribiera junto a Leopold Infeld expresa que “una de las contribuciones más importante en la historia del pensamiento científico se debe a Galileo Galilei al descubrir y utilizar el método de razonamiento científico” aseveración que parte de la destacada importancia que se le atribuye a la Ley de inercia que descubriera Galileo Galilei y que Einstein e Infield la ponderan más allá incluso de la relevancia de la ley al relacionar el proceso que se siguió a la contribución al propio método científico de investigación.

Hasta la contribución de Galileo y por más de 1900 años se asumía la explicación que diera Aristóteles de que “todo cuerpo se detiene cuando la fuerza que lo empuja deja de actuar” y por lo cual asociaba el movimiento a la fuerza.

Lo interesante de Galileo Galilei es que la conclusión a la que llegó no se debió a que pudiese observar que existiera el movimiento sin fuerza, sino de un razonamiento lógico considerando que un objeto que desciende en un plano inclinado tiende a aumentar su velocidad al pasar el tiempo desde que es dejado caer, pero si asciende tiende a disminuir su velocidad al pasar el tiempo, deduciendo que el desplazamiento horizontal sin fricción alguna y sin límite de tiempo implicaría el poder desplazarse con una velocidad constante en magnitud, dirección y sentido  de forma perpetua.

Importante es reiterar que las  asunciones de Galileo Galilei trascienden la realidad que se interpreta desde la intuición a partir de los sentidos.

De esa extraordinaria incursión en el desarrollo de la explicación científica del universo surge la fundamental Ley de inercia que expresa que “todo cuerpo mantendrá su estado de reposo o de movimiento rectilíneo y uniforme a menos que una fuerza externa lo modifique’ y de ahí la conclusión científica que fundamenta el movimiento sin fuerza.

Movimiento sin fuerza, ley de inercia, de los más importantes aciertos en la historia del pensamiento científico.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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