Escribir no es suficiente ante el dolor en el que tantas familias están sumidas desde el 8 de abril de 2025.

A un año del delito por omisión como podríamos llamarlo sin temor a equivocarnos, hoy las palabras no alcanzan para describir. Hay dolores que no caben en un expediente, penas que no prescriben y sentencias que no llegan a asimilarse.  Pero, ¿qué hay del todo cierto en que se ha tratado de un caso fortuito, aislado o de puro azar?

En Derecho se dice que el Estado es el garante de los derechos, y qué más derecho que la vida. Misma que como pueblo de Fe consideramos que nuestro Señor es el único quien tiene la potestad de arrebatarnos.

La Ley Suprema que es la Constitución así lo estipula declarándolo como derecho fundamental. Así también el derecho a la integridad y a la seguridad.

Ahora bien, cuando hablamos de seguridad ¿qué es lo que ha sucedido con el horror Jet set y el papel del Estado dominicano?

El Estado no solo responde frente al daño cuando ocurre, debe y tiene que ser garante para prevenirlo. Así pues, no solo sería llorar sobre lo inevitable. Su función es regular, prevenir, y fiscalizar.

No vamos a mencionar hechos contundentes porque ya hoy estamos saturados de información fehaciente de tales circunstancias. Hoy solo queremos que la justicia no solo sea independiente, sino que lo parezca y lo accione.

Hoy somos cada miembro de alguna familia que sufrió en carne viva la tragedia.

Hoy somos un pueblo que se levanta y prefiere hacer caso omiso a todas las intenciones desviadas que han querido vendernos de impunidad.

Hoy nos levantamos con Fe de que al menos los responsables entenderán qué es una vida y que es innegociable. No buscamos venganza, buscamos garantías de que lo ocurrido no se repita.

Buscamos una justicia que no sea selectiva y tardía porque el Estado que no garantiza derechos pierde legitimidad.

Una justicia que no convence pierde autoridad y una nación que sufre en silencio, aprende peligrosamente, a dejar de creer.

EN ESTA NOTA

Isabel Evangelista

Abogada y maestra

Isabel Evangelista, oriunda de Jima Abajo, La Vega, nació el 27 de febrero 1988. Es abogada, locutora profesional y maestra. Actualmente es estudiante de término de la carrera de Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Actualmente es miembro activa del Colegio Dominicano de Abogados, está avalada por la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonías y pertenece al Consejo Estudiantil de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. isabelealberto88@gmail.com

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