"Dice el credo que cuando muramos seremos juzgados por Jesucristo; junto a Él estará su Santísima Madre y los santos de Dios; sin embargo, es bueno no olvidar que junto a todos ellos  – añade San Ignacio – estará toda esa legión interminable de pobres, aquellos que no fueron nada en este mundo, aquellos que fueron aplastados y pisoteados por los poderosos y que ellos podrán susurrar al oído de Dios:  “déjale entrar, que ese fue bueno conmigo” (P. Christopher Hartley).

Se habla mucho de la Responsabilidad Social Empresarial y de la forma en que contribuye al mantenimiento de una organización en la comunidad en la que opera. Las empresas pueden contratar consultorías para elaborar estrategias eficaces o iniciativas concretas para conseguir sus resultados, especialmente generar valor sostenible para la empresa y para la sociedad, reforzando su reputación y la confianza de la sociedad en la empresa.

Ocurre que a veces fallece un directivo o fundador de un negocio y descubres algo mucho más permanente, confiable y sólido que una estrategia: el carisma del líder impulsor y la forma en que su carácter permea en la empresa y en sus colaboradores, haciendo posible que quienes se relacionan con ella tengan acceso a una vida digna

El carisma no cabe en una tabla de Excel llena de indicadores, pero aparece espontáneamente en los comentarios de los posts de Instagram avisando —por ejemplo— de un fallecimiento.  La vida de Román Ramos Uría es quizás el mejor ejemplo que posee la sociedad dominicana.

El pasado 5 de agosto, los familiares de don Román despidieron al esposo, padre, abuelo y bisabuelo que amaban. Los colaboradores de Grupo Ramos recordaban al jefe que habían tenido. En sus redes sociales, los periódicos, grupos empresariales y comunicadores sociales describían al colosal visionario y emprendedor que había sido. Pero debajo, en la sección de comentarios, un montón de “anónimos” hablaban de la persona que conocían.  Alguien que había sido empleado del Supermercado Pola en 1994 escribía sobre el gran hombre que era. Otros le agradecía los empleos que sus negocios habían generado. La mayor parte de los exempleados de Grupo Ramos escribieron sobre su humildad, su cercanía y la manera en que daba ejemplo de compromiso y disciplina. Una clienta lo describió como “muy atento, afable y diligente, muy sencillo y disponible”, muchos contaban cómo le veían en los pasillos organizando cosas o simplemente conversando con la gente.  Instagram está lleno de historias de gente a la que ayudó con “un empleo”, de personas que acudieron a él y fueron atendidos, de organizaciones sociales con las cuales colaboró, de hermosísimos testimonios sobre su generosidad.

Lo de don Román nunca fue Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como hoy la conocemos, y lo de Grupo Ramos no ha sido solo estrategia. Es el testimonio de una vida que se reconocía como un árbol capaz de dar frutos, de dar sombra, de dejar que bajo sus ramas se produjeran conversaciones, se compartieran sueños y esperanzas. Desarrollo de huertos, donaciones al bancos de alimentos, operativos de salud, apoyo a la educación pública, cuidado del medio ambiente, entre otras, forman parte de la manera de ejercer su carisma: mejorar el camino que transitamos, la sociedad que habitamos, las personas con las que nos cruzamos.

Don Román lo hizo de muchas maneras, personalmente, a través de su familia  (los Ramos Fernández y sus sucesores) y de la empresa que fundó. Durante muchos años Grupo Ramos ha formado parte de las empresas que envían a sus colaboradores al ciclo de formación de voluntarios y a las conferencias anuales de voluntariado corporativo que organiza el Servicio de Voluntariado Ignaciano de República Dominicana (SERVIR-D), buscando desarrollar en ellos sentido de fraternidad y ciudadanía responsable, dos expresiones del carisma de don Román de los cuales da testimonio toda la sociedad dominicana,

Si en algo hay consenso es que don Román fue bueno con muchos. Que nuestro testimonio llegue también al cielo y se una a los de tantas y tantas personas para quienes don Román hizo posible una vida digna y que él escuche —junto con Jesús, sus padres y otros seres queridos— nuestro agradecimiento por la bondad que él derramó generosamente.

Elisa Veras

Abogada, miembro fundador y del equipo coordinador de SERVIR-D. Es ademas abogado voluntario de distintas organizaciones sociales en República Dominicana.

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