Hay pleitos que merecen echarse en procura del desarrollo nacional. Ya no son por la libertad de expresión y de participación política. Ahora la más multifacética lucha es por la consolidación de la institucionalidad. De casi igual trascendencia es la relativa a la explotación de nuestros recursos mineros, habida cuenta de que hoy la minería representa una de las más importantes opciones de desarrollo económico. Sin embargo, hay paladines de la conservación del medio ambiente y los recursos naturales que se oponen tajantemente a esa lucrativa explotación. Y un reciente evento demostró la necesidad de que el movimiento ambientalista discierna sobre eso con prudencia y adopte el posicionamiento más patriótico.
El pasado 25 de los corrientes, el destacado ambientalista Luis Carvajal puso en circulación su obra Trinchera de Ternura en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD. Asistió un nutrido público de más de 400 personas: académicos y estudiantes de la UASD, defensores del medio ambiente, amigos de la antigua izquierda, admiradores de su trayectoria como defensor de los recursos naturales, delegados del interior y escasos funcionarios. Aunque la gran mayoria exhibimos canas, la masiva asistencia evidenció que la preocupación por la conservación esta muy viva y es defendida con firmeza.
Luis Carvajal con frecuencia se inserta en el debate público para defender ferozmente el medio ambiente y los recursos naturales. Sus comparecencias televisivas son cátedras ilustrativas que no solo edifican y enriquecen el debate, sino que están tambien orientadas a la defensa a ultranza de los intereses nacionales. Como Coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD y miembro de la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias y de la Coalición para la Defensa de las Areas Protegidas Carvajal representa uno de los voceros mejor calificados de la causa. Por décadas se ha dedicado a “la enseñanza, el pensamiento ecológico y la investigación en defensa del agua, los suelos, los bosques, las áreas protegidas y las comunidades.” Ese tipo de sacerdocio ha logrado algunas importantes victorias en favor del medio ambiente y los recursos naturales.
Asimismo, el movimiento ambientalista ha conseguido encomiables logros. Nuestro pais cuenta hoy con un marco jurídico relativamente sólido para la conservación de los recursos naturales, encabezado por la Ley 64-00 de Medio Ambiente y la Ley 202-04 de Áreas Protegidas, y ha logrado importantes avances en la expansión y protección del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la reforestación, la vigilancia ambiental y la recuperación de cuencas hidrográficas. Según una nota del gobierno, en 2025 se plantaron 20.2 millones de árboles y se avanzó en planes de manejo de áreas protegidas. En este mismo año se ha intensificado considerablemente la vigilancia contra la tala, ocupaciones ilegales, incendios y otras infracciones ambientales.
Sin embargo, la IA advierte que “la lucha ambiental sigue siendo un desafío de gran magnitud. El propio Informe GEO-2024 señala que, aunque las áreas protegidas cubren ya el 25.32 % del territorio nacional, su manejo todavía no es plenamente efectivo y las presiones sobre la biodiversidad no se han reducido significativamente; persisten problemas de deforestación y degradación de cuencas, contaminación de ríos y costas, manejo deficiente de residuos sólidos, ocupaciones y actividades ilegales dentro de las áreas protegidas y conflictos entre conservación y desarrollo inmobiliario, turístico, minero y agropecuario.”
En tal contexto, los sectores que prometen una mayor contribución a nuestro desarrollo en las próximas décadas aparecen la minería y el turismo. Se da por descontado que el turismo seguirá creciendo sin prisa y sin pausa, aunque requiera de paz social y cero amenaza de la situación haitiana. La minería, en cambio, tiene el potencial de catapultar nuestro desarrollo económico para hacernos capaces de sobrepasar la Meta RD 36, especialmente ahora que tenemos la promesa de inmensos ingresos con la predecible explotación de las tierras raras. Sin embargo, la situación de las concesiones mineras de GoldQuest y Unigold, al estar retadas por el movimiento ambientalista, podría defenestrar nuestra seguridad jurídica y deteriorar nuestro atractivo para la inversión extranjera. Hasta haría imposible alcanzar “el grado de inversión” que se requiere para evitar ser un paria internacional.
“En síntesis, el país ha avanzado notablemente en legislación, institucionalidad y creación de áreas protegidas, pero el gran reto pendiente es lograr que la protección efectiva del patrimonio natural tenga la misma fuerza que su protección jurídica.” En el caso de la minería, la protección efectiva implica que necesitamos una Estrategia Nacional de Minería Responsable “con una meta explicita de transformar la minería de una actividad predominantemente extractiva en una plataforma de desarrollo industrial, tecnológico y territorial. Eso permitiría además establecer criterios para decidir, caso por caso, que minerales conviene explotar, donde, bajo que condiciones y cuanto valor debe quedar en el pais.”
Es preciso entonces que el movimiento ambientalista, y Luis Carvajal en particular, dirijan su atención prioritaria hacia la creación de un marco que garantice que nuestra minería del futuro sea responsable. Su explotación debe hacerse compatible con la conservación de los recursos naturales y evitar hacer daño a las comunidades cercanas. Ahí es que estriba la gran lucha del movimiento ambientalista: no dejemos atrás el amor por la biodiversidad y la naturaleza, pero pongamos atención prioritaria a las nuevas tecnologías de explotación minera que garantizan compatibilidad ambiental.
“La minería responsable ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, posicionándose como una actividad clave no solo para el desarrollo económico, sino también para la protección y gestión sostenible del medio ambiente. Hoy el sector minero incorpora estándares internacionales, tecnologías avanzadas y prácticas innovadoras que buscan minimizar su huella ecológica y, en muchos casos, generará impactos positivos en los ecosistemas donde opera. En esencia, la minería responsable parte de un principio fundamental: extraer recursos necesarios para la vida moderna mientras se protege el entorno natural y se garantiza el bienestar de las comunidades."
Hoy Chile es un ejemplo de sintonía con las más avanzadas tecnologías de la minería responsable. Según una fuente, “la minería chilena está experimentando una transformación sin precedentes impulsada por tecnologías disruptivas que no solo optimizan la productividad y rentabilidad, sino que también priorizan la seguridad del personal y la sostenibilidad ambiental. Desde la automatización y la inteligencia artificial hasta las energías renovables y la biominería, diez innovaciones están redefiniendo los estándares operativos del sector, posicionando a Chile como líder en minería tecnológica a nivel mundial. Las empresas que adopten proactivamente estas soluciones no sólo garantizarán su competitividad en un mercado cada vez más exigente, sino que también contribuirán a construir una industria minera más segura, eficiente y responsable para las futuras generaciones.”
El citado libro de Luis Carvajal es una oda gigantesca que derrocha amor por la naturaleza. Su esencia poética tambien revela una incólume devoción de su autor por nuestro pais y su soberanía. Ojalá y la próxima gran obra de su liderazgo ambiental y/o de sus colegas ambientalistas sea una diligente dedicación al estudio y difusión de las nuevas tecnologías de explotación minera. Esa sería una actitud todavía más responsable para un sector que requiere responsabilidad de todos los involucrados.
Compartir esta nota