En mi artículo anterior hablé sobre los sesgos cognitivos y su relación con la tecnología. Como podía apreciarse en el escrito, los sesgos tienen profundas implicaciones para la vida humana, especialmente desde el punto de vista político. Un ejemplo de ello es el sesgo de la lógica tribal.

Nuestra naturaleza, como ya afirmó hace siglos Aristóteles, es social. Nuestra capacidad para adherirnos a un clan o a una tribu permitió la supervivencia de nuestra especie, que muy probablemente habría quedado exterminada por especies más rápidas y fuertes. Nuestro potencial de cooperación se desarrolló mediante el trabajo conjunto, lo que permitió reforzar nuestra empatía y solidaridad.

En los orígenes de nuestra historia evolutiva, se conformaron pequeñas comunidades (como mucho, 150 integrantes) que se encontraron separadas de otros clanes. El instinto de supervivencia los hizo reacios a quienes provenían de otros colectivos. No constituían una sociedad entrelazada y los recursos eran escasos, lo que incentivaba la competencia despiadada. Así, en la medida en que se reforzaron nuestros lazos comunitarios con respecto a nuestro grupo, se fortaleció la actitud hostil hacia los ajenos al mismo.

La evolución de la especie implicó el desarrollo económico y la superación de una economía de subsistencia, el crecimiento poblacional y el apogeo de las ciudades. Como consecuencia, se establecieron relaciones cada vez más intrincadas entre grupos sociales distintos, así como el desarrollo de una sensibilidad psicológica y moral que contribuyó al aplacamiento de nuestros instintos tribales. No obstante, estos instintos no han desaparecido; constituyen un fundamento de nuestra supervivencia, aunque al mismo tiempo son una fuente de irracionalidad, fanatismo y conflicto.

La lógica tribal explota esta dimensión oscura de la naturaleza humana. Entregados a ella, se reafirma la pertenencia a un grupo a partir del rechazo y el odio hacia el otro. Cegados por la emocionalidad, se asume una actitud maniquea del mundo donde solo los integrantes del colectivo propio son los llamados a llevar a cabo un proyecto mesiánico de liberación, restauración o salvación.

Respondiendo a esta dinámica, el criterio real de evaluación es la supervivencia y el sostenimiento de la secta política. Los actos se valoran en función de si benefician o no a su fortalecimiento. Por eso, una práctica se puede juzgar como aceptable o reprobable dependiendo exclusivamente de si quien la ejecuta pertenece al propio grupo.

La actitud tribal prefiere la lealtad grupal a la verdad. Por ello tiende a distorsionar los datos, a leer los fenómenos en función de los deseos o apetencias y a interpretar puntos de vista distintos como amenazas.

Por ello, cuando no se la domestica, la lógica tribal es peligrosa para una sociedad porque su principio es la adherencia fanática y acrítica, sus motores son el miedo, el odio y el resentimiento, y su vocación, una forma de vida donde debe clausurarse la sinfonía de la pluralidad para que toda la comunidad interprete el sonido monótono de una nota.

Leonardo Díaz

Filósofo y ensayista

Doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco, con líneas de investigación en las áreas de epistemología social, ética ciudadana y filosofía política. Conductor del Podcast de filosofía Conversaciones de la caverna y del programa D−ética TV. Presidente de la Asociación Dominicana de Filosofía. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana por la Comisión de Filosofía y Epistemología. Premio Nacional de Ensayo Científico (2015). Premio de Ensayo Pedro Francisco Bono (2012). Integrante de la reunión constitutiva de la Red Iberoamericana de Filosofía. Fue miembro de la Comisión de Alto Nivel para la Difusión de la Filosofía de la UNESCO. Autor de Reflexiones filosóficas. Artículos de ética, política y filosofía (2018); Las tensiones de Thomas Kuhn: Una perspectiva crítica para los estudios sociales y culturales de la ciencia (2014); La filosofía y los espacios de la libertad (2012), así como de diversos artículos publicados en revistas especializadas nacionales e internacionales de filosofía. (Correo: leonardodiazsd@gmail.com; Instagram: @leonardodiazsd).

Ver más