Sin mayor mérito que haber propiciado este Nueva York chiquito de metro y elevados. Sin propuestas de soluciones reales a los problemas reales de este real país. Con un discurso partidista que no pasa de la simple retórica, Leonel Fernández ya no sabe qué hacer para que su fuerza tenga pueblo grande y figuras preeminentes que no sea simplemente su hijo y un discurso opositor que no pasa de discurso. Envuelto en un dilema sin solución: candidato su hijo o candidato él…(Leonel Fernández, más perdido que el hijo de Limberg, todavía no sabe qué hacer para un 2028 que no le promete lo suficiente para alcanzar la gloria).
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.