Las pasadas elecciones de Brasil, celebradas el 25 de los corrientes, en las que resultó triunfador en la segunda vuelta el candidato del Partido de los trabajadores (PT), Luiz Ignacio Lula da Silva, con el 51.80 % de los votos emitidos, más de 64 millones de votos, contra Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), con el 48.2 % y más de 59 millones de votos, dejan varias lecciones políticas y estratégicas a los aspirantes a la presidencia de la República Dominicana, en las próximas elecciones a celebrarse en mayo del año 2028, que aunque con realidades diferentes, tienen muchas cosas muy parecidas.
La primera de ellas, es que la edad no fue un factor determinante para la escogencia del candidato presidencial. Actualmente Lula Da Silva tiene 81 años de edad, mientras que Bolsonaro apenas obtuvo 45. Lo que predominó fue el discurso convincente y objetivo, así como la defensa de las medidas tomadas por su gobierno a favor de los más depauperados, así como las que prometió aplicar en su próximo gobierno.
Otra importante lección que salió a relucir es la importancia del uso de las redes sociales y el marketing político en una campaña política, sobre todo, en los países de una gran extensión territorial y de una gran densidad poblacional, como lo es Brasil. En la primera vuelta, según el equipo de Lula, sus redes sociales (Facebook, Instagram y wasap) fueron bloqueadas, por lo que sus mensajes de campaña no pudieron llegar a sus votantes. Las mismas fueron desbloqueadas después de una fuerte denuncia que hizo el candidato Lula. En la segunda vuelta, todos sus mensajes fueron publicados, lo que marcó la diferencia.
Otras enseñanzas que dejaron esas elecciones es que los votos para una segunda vuelta hay que buscarlos debajo de las piedras, es decir, en los sectores que se abstuvieron de votar, por las razonas que fueran, en los partidos minoritarios que fueron eliminados, haciendo acuerdos políticos; utilizando las informaciones ofrecidas por las encuestas, como los municipios y las provincias más pobladas; los lugares que antes se ganaron y ahora se perdieron, las medidas tomadas por el gobierno en favor de ciertos sectores; anunciar y enarbolar nuevas medidas a favor de ciertos sectores sociales para el próximo gobierno, los votantes por sexo, edad y por región,, el voto de los jovenes. de las mujeres, de los hombres, etc.
Además, hay que aprovechar las debilidades del adversario. Lula arremetió contra Bolsonaro, sin caer en el terreno personal, en la bajeza ni en insultos, por sus acusaciones, burlas, ataques personales y su inexperiencia política. Lula nunca se rindió, confió en su fortaleza, en la grandeza de su gobierno, en los programas sociales que ha estado llevando a cabo, que a pesar de su edad avanzada, de su delicado estado de salud, a pesar del corto tiempo de campaña, demostró una gran perseverancia y resistencia, dio una gran lección de que en la vida y en cada proyecto político, empresarial, profesional, social, deportivo, etc., que se esté realizando, hay que insistir, resistir y persistir, jamás desistir.
Que los aspirantes a la presidencia de la República deben de aprender cómo es que se deben invertir los recursos del presupuesto de la nación, en las soluciones de los graves problemas sociales del país, non en canonjías, en gastos superfluos, en publicidad, en pensiones, sino, en obras de desarrollo, obras de capital, en salud pública, en la educación, en la creación de empleos, electricidad y agua potable, en la seguridad ciudadana, en la protección y en el cuidado nuestras fronteras, del medio ambiente y de los recursos naturales, en la defensa del patrimonio nacional, en fin, en aplicar una justicia social para todos. No para unos pocos. Que el hecho de poner en práctica un gobierno progresista, defensor de la soberanía nacional, de la constitución de la república, no es ser un gobierno de izquierda o socialista. Todo lo contrario, eso es ser un verdadero demócrata.
Que los partidos políticos no deben escoger a un cualquiera de candidato presidencial, mucho menos, alguien comprometido con el bajo mundo, con el lavado de activos y con el financiamiento del terrorismo. Deben escoger a personas formada políticamente, con capacidad y vocación de servicios; con dominio de la geopolítica, con conocimientos económicos y en derechos constitucionales, en planificación, en derechos humanos, no a personas sin ningún tipo de formación. Lamentablemente, a pesar de que Bolsonaro obtuvo una gran votación, ganando la mayoría de los diputados, senadores y de las gobernaciones, que en un país con un sistema federal, como Brasil, le otorga un gran poder para ejercer la oposición política en ese gigante suramericano, huyó clandestinamente hacia los Estados Unidos para no enfrentar un juicio de la justicia de ese país, sin reconocer en ningún momento el triunfo de Lula, algo que sí hizo su partido en su ausencia.
Bolsonaro demostró una vez más, que no tiene moral, formación, vocación, ni capacidad política; que no piensa en su país, solo en buscar beneficios personales y particulares, que fue llevado a esa posición de la mano del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump para que fuera otro gobierno títere de los tantos que conforman el llamado “Escudo de las Americas”, para que le garantizara la entrega de la soberanía del Brasil, de sus recursos naturales, la amazonia y las llamadas tierras raras.
Brasil se evitó de dar un salto al vacío, de un retroceso, en lo económico, en lo político, en lo social y en lo institucional y se ha convertido en el buque insignia de todos los países latinoamericanos. Lula no solo representa a Brasil, sino, a todos los países de Latinoamérica y del Caribe.
Con el triunfo de Lula da Silva, triunfo la verdad sobre la mentira; la razón, la paz contra la violencia; la unidad familiar, la humildad contra la arrogancia y la prepotencia, la discriminación social y racial; la esperanza y la perseverancia versus la falta de fe.
En fin, con el triunfo de Lula da Silva en Brasil, triunfó la democracia, la justicia social contra la imposición y la injerencia. Triunfó la dignidad humana.
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