Sí, ustedes tal vez no estén de acuerdo pero yo creo que somos un país enano y además bastante enano, es decir, enanito-enanito-enanito. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en muchos casos necesarias, para saber si algo es grande hay que confrontarlo con algo que es pequeño, o si es pesado con otro algo que sea ligero y si es caro con algo baratongo. Vamos por partes que decía el amigo Jack.
La superficie, tenemos un chinchín más de 48.000 kilómetros cuadrados, si nos medimos con Rusia que tiene 17 millones, somos 350 veces más chiquitos ¿Se imaginan trecientas cincuenta Repúblicas Dominicanas juntas con una longitud de unos 9.000 kilómetros de lado a lado? Ya no nos podríamos conocer como nos conocemos, no se podría producir eso tan dominicano de que Papo el colmadero de Baní resulta ser primo segundo del cuñado de Tito el carpintero de Tenares, ciudad que apenas está a un par de cientos de kilómetros de distancia.
Si nos vamos a la población mientras nosotros estamos por los 12 millones más o menos bien contados, la coneja de la India pasa de los 1.400, o sea por cada Tito con cachucha del Licey o del Escogido hay 116 Ramesh con turbantes y flautas encantando serpientes y, claro, con tanta gente sería muy difícil ser primo segundo del carpintero de Tenares que brega con bancos y sofás y no con cobras bailarinas.
Vamos con los cuartos, el PBI de aquí está sobre los 9.000 dólares anuales, o 750 mensuales, el de Luxemburgo va por los 92.000, o 7.600 dólares anuales, o sea, diez veces más y eso es una suerte para nosotros porque si con tan pocos cuartos que ganamos comemos, bebemos, bailamos y fiestamos a cada rato ¿Qué sería si tuviésemos tantos chavos en los bolsillos? Seguro moriríamos indigestados, agotados o alcoholizados. Y en vez de tener cientos de miles anafes de cuatro y dos ruedas por esas calles y carreteras fuésemos montados en Lamborghini, Alfa Romeo o Bugati, no solo seríamos como ahora los campeones mundiales en muertes por accidente como ahora, sino los Triple Campeones Olímpicos de esa triste marca.
¿Van viendo cómo ser enanos tiene sus ventajas? Sigue, Jack, China tiene 57.000 grandes barcos de pesca y nosotros apenas un par de unas docenas de poco más que yolas que llegan hasta las Islas Turcas donde a cada rato caen apresadas. Seguro que los chinos tienen más casos de asfixiados por atragantarse con espinas y casos de ciguatera que nosotros.
Los rusos tienen miles de tanques y de cohetes con cabezas nucleares asustando al mundo entero, y los de aquí tenemos miles de tanques, pero pacíficos, de basura que solo asustan a los vecinos cuando no los recogen y los cohetes son para las atómicas celebraciones de navidad que tanta diversión nos traen.
Canadá también es inmenso, con infinitas llanuras, bosques inacabables, focas, osos polares, indios, esquimales, perros Alalskan malamute, Alaskan husky, que tiran de trineos, pero con todo lo grande que es no se da un mango banilejo ni no tienen una sola playa como Boca Chica como bien dice el merengue reivindicador sobre Nueva York.
Los americanos ¡La gran potencia grandota! El poder, la riqueza, la magnificencia, tiene de todo, portaviones, cazas, bombas atómicas, hot dog, pizzas, y a todos, blancos, negros, pardos, amarillos, verde oscuros, anaranjados con pintas azules… y ahí está siempre en pie de guerra, ladrándose con los rusos, gruñendo con los chinos, invadiendo a los latinoamericanos, abusando con los africanos, pleitos con titirimundachi de todo el mundachi mundo, y nosotros, por enanos, por microbios, por insignificantes, tan tranquilos tomándonos en un colmado unas frías con picaderas de salami picado, chicharrones…
Sí, Jack qué bueno es ser enano, insignificante, pigmeo…
Compartir esta nota