La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes. SR 

Se escucha el lamento del feminicidio. Nos colma de indignación. Es desafiante. Nos llega el llanto de voces cercanas. Sufren. Se sienten indefensos. Es desgarrador. Es una desgracia que proviene siempre de un hombre que se siente despojado del control de lo que él considera como un objeto suyo, para su uso, su usufructo y su placer. El feminicidio arrastra cada día más madres, hijas, hermanas, amigas, novias, esposas… En fin, un despropósito donde impera la violencia en una sociedad adormecida. Y el poder no se inmuta; por el contrario, legisla en contra de las mujeres. Es como si cada vez que se comete un feminicidio, simplemente le sacaran el aire a otra muñeca de trapo. Coño, nos siguen matando. Sí, soy una mujer.

Como reflexiona Silvia Federici, autora de Calibán y las brujas: “El incremento de la violencia no tiene precedente, es brutal, una violencia que no intenta ocultarse y a la que se le debe crear resistencia”. La violencia brutal nos asedia cada día y solo nos queda la indignación: Hombres que violan y asesinan a niñas que apenas están aprendiendo a caminar. Muchas veces son sus propias hermanas, hijas, nietas, sobrinas… ¿Qué demonio sigue suelto?

Recuerdo que cuando una de mis hijas tenía cinco años estaba enamorada de un niño de su edad. Vivían en el mismo edificio y se enamoraron desde que aprendieron a mirarse. A tal punto que siempre querían jugar juntos y sentarse en los cumpleaños uno al lado del otro. De pronto, después de muchos juegos y abrazos en el frente del edificio, mi hija no quiso jugar más con el niño y no había quien le mencionara el nombre de Alexander[1].

Me llamó la atención la actitud de la niña cuando apenas había cumplido seis años. Le preguntaba por qué no quería jugar con Alexander y no me daba respuestas, pero mostraba su enojo y su rechazo hacia quien hacía unos días era su mejor amigo. Hasta que un día, entre avergonzada y desilusionada, contestó a mis inquietudes y me dijo:

—Mami, no quiero jugar más con él, no lo quiero.

—¿Y por qué dejaste de quererlo, hija?

—Porque un día estábamos jugando y él me amenazó con darme un golpe en la cabeza.

Y así fue que ella, para mi asombro y satisfacción, puso orden de alejamiento en contra de quién vio muy a tiempo como un agresor. Nunca es muy temprano para alejarse de las señales de violencia.

El feminicidio nos está mostrando que, sin eludir la sanción que debe garantizar el Estado, la prevención es vital. Tenemos que contar con canales de denuncias efectivas y de eficiente seguimiento. Cuando una mujer recurre a buscar asistencia pública y se minimiza su problema, o no se le da el oportuno seguimiento, siempre termina en un feminicidio. Debemos tener controles públicos que garanticen protección. Prevenir la violencia no debe ser solo una responsabilidad de la víctima de agresión.

La prevención tendrá más éxito si cuenta también con un equipo de familia, amigos, vecinos que las apoye. Enseñemos desde la niñez, en los hogares, escuelas, clubes y en todo medio de formación social, que no existe supremacía entre un sexo y otro. Que la manipulación a través de cualquier medio —peor aún el de la violencia— es un comportamiento vejatorio e inaceptable. El infanticidio y el feminicidio deshumanizan, envilecen y nos arrastran a perecer. ¡Dejemos ya de seguir inventando a Eva! ¡Dejemos de justificar tantos crímenes! ¡Trabajemos la prevención!

[1] Alexander es usado como nombre ficticio.

Moraima Veras

Moraima Veras, nativa de Altamira, Puerto Plata, República Dominicana. Doctora en Derecho por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Con especialidades en Derecho Público y en Gestión para el Desarrollo, a través de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Larga experiencia en el ejercicio del derecho. Con experiencia en reforma del Estado y en trabajos comunitarios con financiamiento internacional. Práctica de investigación comparando realidades político-locales nacionales e internacionales. Amante de la literatura con varios escritos inéditos. En el año 2022 publica Lía en Granada (novela corta). Instagram: @moraimaveras / @liaengranada Facebook: Isabel Veras

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