El tema del acceso a las playas está de nuevo en el debate, por las quejas de dominicanos ante la actitud del personal de seguridad de algunos hoteles y propiedades inmobiliarias costeras que impiden que usen las que se encuentran frente a esos establecimientos. No escribo sobre ese tema por mí. Nadie me ha impedido caminar por las playas en Punta Cana, Miches, Samaná, Puerto Plata, o en otras de la costa norte o sur. Entiendo el reclamo de quienes hablan por los dominicanos. También el exceso de celos de quienes cuidan a los huéspedes de hoteles que están frente a las playas.

Necesitamos alcanzar el equilibrio entre la seguridad y tranquilidad necesaria para el disfrute de los dominicanos y turistas extranjeros, principalmente para estos últimos, que en su gran mayoría vienen a República Dominicana por nuestras playas. Esto es importante. El 49% de los que nos visitaron el año pasado y respondieron a la encuesta del Banco Central, declaró la calidad de las playas como motivo principal para venir al país.

Si a esto sumamos el 11.4% que también identificó como motivo la hospitalidad de los dominicanos, estamos ante un tema de muchísima importancia económica que debe ser manejado con inteligencia y delicadeza, sumando y logrando el equilibro necesario entre el cuidado que merecen los turistas que vienen por nuestras playas, y el derecho de los dominicanos a disfrutar de esta riqueza que pocos países tienen, y nos generan un importante ingreso que crece como la espuma año tras año. El gasto promedio por turista en el primer semestre del año fue US$1,398.11. Multipliquemos por 10 millones que esperamos que lleguen por los aeropuertos. Es una ola económica que no podemos perder.

Es importante lo que dijo sobre este tema el ministro de Turismo, David Collado. Desautoriza cualquier actuación de miembros de la seguridad privada de complejos inmobiliarios o turísticos, que tenga como propósito impedir o restringir el libre acceso de los ciudadanos a las playas públicas, cuando dicho disfrute se realice de manera ordenada, pacífica y en cumplimiento de las leyes y normas vigentes. Su objetivo, aseguró, es garantizar que las playas, patrimonio de todos los dominicanos, puedan ser disfrutadas en orden, tranquilidad y con estricto apego a las normas que regulan cada zona del país.

Collado recordó que un esfuerzo importante de su ministerio ha sido recuperar y devolver las playas a la gente:  Playa Sosúa, Playa Guayacanes, Playa Esmeralda, Playa Macao, Playa las Galeras, Playa los Patos, Playa los Quemaitos, Playa Haina, Playa Nizao y Parque Nacional la Caleta. Es un valioso esfuerzo.

Además, adelantó que con el propósito de fortalecer la seguridad jurídica, la convivencia y el uso responsable de las costas, coordinará una mesa de trabajo con la Procuraduría General de la República, y los ministerios de Interior y Policía  y el de Medio Ambiente —que es responsable de la conservación, control y uso sostenible de los recursos costeros y marinos del país— para revisar el tema y establecer criterios de actuación que armonicen el interés público, la protección del medio ambiente, la seguridad y el respeto a los derechos de todos. No es tarea fácil, pero muy necesaria.

Manuel Quiterio Cedeño

Periodista

Periodista. Director del Centro de Información y Comunicación (CICOM). Trabaja y asesora en el área turística, y dirige la revista especializada RT.

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