La Republica Dominicana vive un momento decisivo para su sistema educativo. El poder ejecutivo emitió el Decreto 309-26, en donde convoca a una consultar nacional para construir una visión compartida sobre el futuro de la educación. Unas semanas después el Ministerio de Educacion aprobó la Resolución No. 04 2026 que reorganiza su estructura institucional, ambos hechos reflejan la voluntad de impulsar cambios. Sin embargo, también invitan a formular una pregunta que rara vez ocupa el centro del debate: ¿basta con reorganizar el Ministerio para transformar la educación?

Cada vez que el sistema educativo enfrenta nuevos desafíos, la respuesta suele ser la misma: crear direcciones, modificar viceministerios o actualiza organigramas, con la expectativa de que una nueva estructura administrativa produzca mejores resultados. Pero la experiencia demuestra que reorganizar una institución no equivale a transformar un sistema.

La Resolución No. 04 2026 constituye un esfuerzo legitimo para adecuar la organización interna del MINERD a las demandas actuales. No obstante, deja intacto un aspecto esencial: la gobernanza del sistema educativo. La gobernanza no se limita a la estructura administrativa, define quien toma las decisiones, como se distribuyen las responsabilidades, quien evalúa los resultados y como se garantiza la continuidad de las políticas públicas más allá de los cambios de ministros.

Hoy el MINERD concentra funciones de rectorías, planificación, administración, ejecución, supervisión y evaluación de la educación preuniversitaria. Este modelo ha permitido conducir el sistema durante décadas, pero también contra responsabilidades que, en los países con mejores resultados educativos, suelen estar distribuidas entre instituciones con funciones claramente diferenciadas. La independencia entre quien diseña las políticas, quien la ejecuta y quien evalúa sus resultados fortalece la transparencia, mejora la toma decisiones y genera mayor confianza pública.

Existe además un efecto poco discutido de este modelo. Cada vez que los resultados de las evaluaciones nacionales o internacionales son insatisfactorios, el debate suele concentrarse en señalar a los docentes como responsables del bajo desempeño estudiantil. Se convierten con frecuencia en el rostro visible del fracaso educativo, sin embargo, pocas veces se analiza con el mismo rigor el funcionamiento del sistema en su conjunto: la calidad de la gobernanza, la continuidad de las políticas, el liderazgo institucional, la formación docente, la gestión de las regiones y distritos educativos o las condiciones en que trabajan las escuelas. Ningún sistema mejora buscando culpables, mejora   comprendiendo las causas de sus resultados.

No se trate de cuestionar la capacidad técnica ni el compromiso de los servidores públicos del MINERD. El desafío es institucional. La transformación que demanda el país exige es avanzar hacia un arquitectura donde el Ministerio ejerza plenamente la rectoría del sistema, las regionales, los distritos y los centros educativos cuenten con mayor autonomía responsables, también que existe un organismo técnico independiente que evalúe objetivamente los aprendizajes, el desempeño docente y directivo, la gestión institucional y el impacto de las políticas publicas en materia de educación.

La Republica Dominicana ya demostró que puede asumir grandes acuerdos nacionales, como ocurrió con el 4% para la educación. El próximo gran paso debe igualmente ambicioso, el modernizar la gobernanza del sistema educativo público con una reorganización estructural del MINERD y de todo el sistema educativo en su conjunto. Porque las estructuras pueden reorganizarse una y otra vez, pero sin instituciones sólidas, evaluaciones independientes y responsabilidades claramente definidas, los cambios seguirán siendo administrativos más que transformadores.

La República Dominicana ya demostró que puede asumir grandes acuerdos nacionales, como ocurrió con el 4 % para la educación. El próximo paso debe ser igualmente ambicioso: modernizar la gobernanza del sistema educativo. Porque las estructuras pueden reorganizarse una y otra vez, pero sin instituciones sólidas, evaluación independiente y responsabilidades claramente definidas, los cambios seguirán siendo administrativos más que transformadores.

Al final los resultados son los que hablan, es momento de dejar de buscar un culpable y empezar a buscar soluciones, quizás esa es la reforma que aun está pendiente.

Ramón Loreto Valdez Cabrera

Educador

Ramón Loreto Valdez Cabrera es director del Centro Educativo Prof. Rudy María Comas Bautista, secretario de Investigación de la Asociación Nacional de Directores de Centros Educativos de la República Dominicana (ASONADEDI) y director del Observatorio de la Calidad de la Gestión Educativa. Ha participado en la Comisión para la Reforma de la Ley General de Educación y en tres mesas técnicas del Plan Horizonte 2024–2034. Desde hace varios años investiga temas relacionados con la gobernanza, la gestión educativa, la gestión escolar, el liderazgo escolar y la calidad educativa, promoviendo propuestas orientadas a fortalecer las políticas públicas y la transformación del sistema educativo dominicano.

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