El amor en los tiempos del cólera es una obra literaria del escritor colombiano Gabriel García Márquez, publicada en los años 80, en la que nos presenta una historia de amor que debe esperar medio siglo para poder consumarse. Así, el amor se presenta como tema principal y, a la vez, se vuelve el cristal sobre el que se observan otros aspectos de la realidad, tales como:, la condición económica y la lucha de clases, las dificultades sociales, la enfermedad, la vejez y la muerte.
Desde el punto de vista técnico, y con el más claro tinte procesalista, la prisión preventiva consiste en la privación de la libertad por orden judicial, con carácter provisional, de una persona legalmente inocente a quien se le imputa la comisión de un delito antes de que se dicte sentencia penal firme, con el fin de asegurar su presencia en el proceso o la ejecución de una eventual condena.
La presunción de inocencia es una garantía fundamental asignada a cada ciudadano en el ordenamiento constitucional y la normativa supranacional que señalan y declaran, solemnemente, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre.
Esta terminología jurídica combinada con el título de esta obra nos permite reflexionar sobre la crisis generada por el uso excesivo de la prisión preventiva, muchas veces innecesario, que vulnera la presunción de inocencia y que, pese a ser una medida excepcional, se ha convertido en una declaración de culpabilidad con pena anticipada al juicio, provocando un gran hacinamiento en las prisiones, impidiendo condiciones mínimas de habitabilidad.
Hoy vivimos los “tiempos del cólera” con una preocupante crisis por la aplicación de la prisión preventiva como método de persecución ideal para asegurar la presencia de los imputados en los procesos, aun sabiendo que este instituto es una medida de carácter provisorio que no puede ser utilizada asignándole fines propios de la pena, anticipando el castigo con base en criterios retributivos o de prevención general y especial, atendiendo a la alarma social, por contravenir el derecho que tiene todo justiciable a que se presuma su inocencia.
En la obra citada, el amor resiste tiempos difíciles, mientras que en la actualidad, los tiempos del cólera se representan en la disminución de las garantías constitucionales del debido proceso, la aplicación irracional de la prisión preventiva, la sobrepoblación carcelaria, el estado de cosas del sistema penitenciario, el retardo procesal de los tribunales manifestado en los aplazamientos de las causas (que en muchos casos provocan extinción) y la sobrecarga laboral de las estructuras judiciales, retrotrayendo el proceso penal a planos inquisitorios con un viacrucis interminable.
Esta medida de coerción es clasista y selectiva, como también lo es la pena, porque se enfoca sólo en estereotipos de personas uniformadas de pobres, habitantes de un barrio cualquiera, por ser estos candidatos idóneos para la estigmatización, con la agravante de que ha influenciado el derecho procesal penal al punto de normalizar su imposición en la mayoría de los casos.
En estos “tiempos del cólera”, la aplicación de esta medida cautelar no puede continuar viéndose como un mal necesario, además de que el Estado de derecho y los principios constitucionales no deben continuar resignados a su imposición desenfrenada, porque esto ha devenido en que la irracionalidad se haya erigido en un principio legitimante de la prisión sin condena, convirtiendo el proceso penal en un instrumento de negación de las garantías, pues aunque los procesalistas expertos definan la prisión preventiva como una medida cautelar esta es, materialmente, una pena.
Volviendo al espíritu crítico del maestro Zaffaroni, a quien citamos en su afirmación de que: "el resultado más espectacular del sistema penal es la prisionización". Valoramos esta reflexión, y afirmamos que con la aplicación desmesurada de la prisión preventiva estamos, sencillamente, cambiando presos sin condena por condenados sin juicio.
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