Hacia mediados de noviembre de 2025 compartí algunas reflexiones sobre la política de transporte masivo del gobierno del presidente Luis Abinader. Tal vez sin haberlo contemplado inicialmente, la política de la actual administración conjuga visión urbana, infraestructura, sostenibilidad social y una apuesta por la competitividad del país. Lo expresado en el Diálogo Regional de Políticas Públicas sobre Transporte 2025 recoge bien lo que ha sido la construcción de la visión Abinader a lo largo de los años. En ese Diálogo expresó que “el transporte no es sólo una red de carreteras, trenes, puertos o aeropuertos, sino la columna vertebral del desarrollo… al conectar al productor con el mercado, al trabajador con la oportunidad y al ciudadano con los servicios del Estado”. Ese Diálogo se produjo en el marco del International Transport Forum (ITF), entidad a la cual el país en 2024 se incorporó como miembro pleno.
En la política de transporte del presidente Abinader se pueden identificar dos ejes principales. El primero de ellos tiene que ver con la expansión de la infraestructura del transporte colectivo masivo. Por ejemplo, mediante el redimensionamiento de andenes y la incorporación de trenes de 6 vagones se contempla ampliar la capacidad de las líneas del Metro de Santo Domingo de 14,000 a 22,000 pasajeros hora sentido. De igual forma, se trabaja en la extensión de la línea 1 hacia Villa Mella (Línea 1B). También se trabaja en la línea 2-C del metro, cuyas pruebas, incluyendo las pruebas dinámicas, ya han comenzado y cuya entrada en operación se prevé para el primer trimestre de este 2026. Además, el teleférico de Los Alcarrizos, el teleférico de Santo Domingo Oeste y el Monorriel de Santo Domingo. Esto refleja que el esfuerzo no es solo más de lo mismo, sino mayor cobertura, nuevas modalidades y mayor interconectividad. El segundo eje gira en torno a la diversificación de las modalidades de transporte y al carácter intermodal de las mismas. El Gobierno no se limita a un solo tipo de sistema: metro, monorriel, teleférico, corredores especializados de autobuses (en la avenida Núñez de Cáceres, en la avenida Charles de Gaulle y, más recientemente, en la avenida Independencia). Se está evaluando cuál modalidad conviene más para cada sector, en función de volumen de pasajeros, coste y factibilidad. Esta diversificación es importante para adaptar la solución al contexto local con base en criterios como densidad, geografía, inversión, entre otros.
Entre los logros del gobierno Abinader en materia de transporte pueden destacarse los siguientes. En primer lugar, la implementación del programa de transporte estudiantil (TRAE), con 1,871 autobuses incorporados que benefician diariamente a 320,000 estudiantes y sus familias y ha resultado en un ahorro de más de 10,000 millones de pesos para las familias dominicanas. Considerando que transporte no es sólo vehículos, podemos hablar de proyectos de infraestructura de gran escala entregados y en ejecución: el paso a desnivel de Pintura y el túnel en la Plaza de la Bandera, la avenida Ecológica, la Circunvalación de Azua, la Circunvalación de Baní, la Circunvalación de Navarrete, la Circunvalación de Moca, entre otras importantes. Es también importante destacar la negociación con la República Francesa para lograr financiamiento del Plan Integrado de Transporte de Santo Domingo, con énfasis en la construcción del Monorriel de Santo Domingo, lo cual evidencia la ambición y la dimensión internacional de la política. Por último, cabe mencionar la construcción del Monorriel de Santiago, cuyas obras constructivas culminan a principios de 2026 y cuya marcha blanca se espera iniciar en el tercer trimestre del mismo año.
Solo para contextualizar la impronta de Luis Abinader en materia de transporte masivo, un dato: al inicio de la Administración Abinader el país tenía 32 kilómetros de sistema de transporte masivo (metro y teleférico). En 6 años del presidente Abinader República Dominicana alcanzará 70 kilómetros de sistema de transporte masivo (metro, teleféricos y monorriel). El presidente Abinader recibió el sistema con 32 kilómetros y en 5 años ha construido o iniciado construcción de 38 nuevos kilómetros adicionales, un incremento de 119% (sin incluir los 11 kilómetros del eventual Monorriel de Santo Domingo). Esto es un reconocimiento de que el sector transporte y movilidad es una de las apuestas más significativas de la Administración Abinader en materia de infraestructura y servicios públicos y de que -sin desmeritar gobiernos pasados que tuvieron la visión de imponer novedosos sistemas de transporte- posiblemente avanzamos hacia la mayor transformación de la movilidad en la historia del país.
P.S. En una futura entrega referiré los retos que se enfrentan para la materialización de una política de transporte exitosa.
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