El 18 de noviembre de 1953, en el auditorio de la Academia Bávara de Bellas Artes, el filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976) dictó su histórica conferencia titulada La pregunta por la técnica. En esta, el pensador diagnosticó el problema de nuestro tiempo como uno signado por la tecnificación y sistematización del Ser. En síntesis, este texto denso y abstracto afirma, tal como nos explica el filósofo dominicano Luis O. Brea Franco (1946-2020), en su obra La modernidad como problema (2007), que, en nuestra era de tecnificación del mundo, la naturaleza y los seres humanos nos hemos tornado en pura «materia disponible» para uso en los procesos de producción.
En palabras de Brea Franco: «Marx y Heidegger coinciden en este punto. El mundo es ahora un vasto hipermercado, el lugar de la disponibilidad en todos los intercambios». Efectivamente, el dúo de filósofos y sociólogos fundadores de la escuela de pensamiento crítico marxista de Fráncfort, Theodor W. Adorno (1903-1969) y Max Horkheimer (1895-1973), sostuvo análisis muy similares a los de su rival nazi Heidegger a lo largo del siglo XX. Este nazismo implícito y explícito de Heidegger constituiría una sombra que lo perseguiría por el resto de su vida, hasta muy terminada la terrible contienda bélica conocida oficialmente como la «Segunda Guerra Mundial».
El término que acuñó Heidegger para resumir este paradigma instrumental, que identificaba con el surgimiento de la modernidad europea, fue Ge-stell. Tal como afirma Brea Franco, el significado de esta palabra en alemán es «estantería», «armazón», «esqueleto». También ha sido traducido como «emplazamiento». Y esta es la esencia de la técnica moderna: un paradigma que reduce toda la realidad a piezas de estantería, como recurso o existencia disponible para el cálculo y la explotación despiadada.
Lejos de haberse superado esta lúgubre realidad con el advenimiento del siglo XXI, la lógica del emplazamiento se ha agravado con el pasar de los años. Hoy en día, las nuevas tecnologías, como los avances en telecomunicaciones e inteligencia artificial, han profundizado esta lógica hasta sus últimas consecuencias. Lo que Karl Marx (1818-1883) llamó siempre alienación se ha tornado ahora pan nuestro de cada día, hasta en la intimidad del hogar, donde esperamos a cada instante la última notificación del dispositivo electrónico sobre el cual no tenemos control alguno.
Además, el extractivismo megaminero, que ahora amenaza con terminar de arrasar con todo en nuestro país y en tantos otros lugares del mundo, representa la culminación de quinientos años de modernidad tecnocientífica que ha avanzado de manera totalmente indetenible desde que su rueda se puso a marchar. Todo comenzó con el sueño burgués de Francis Bacon (1561-1626), filósofo inglés que propuso, en su tratado Nuevos instrumentos de la ciencia (1620), que la ciencia es una técnica capaz de proveer al «hombre» dominio sobre la naturaleza. El pensamiento baconiano dio paso a la gran ilusión de la posterior emergente burguesía ilustrada del siglo XVIII europeo, que soñó con el triunfo de la razón por sobre todas las cosas, al servicio de la emancipación de los «hombres».
Sin embargo, este sueño burgués se asentó sobre la base del inhumano expolio de los demás continentes del mundo, que conllevó una larga serie de violentísimas conquistas, exterminios y genocidios que fueron la piedra angular del triunfo racionalista de la burguesía. En este sentido, podemos comprender cómo el sueño de la razón produjo monstruos.
Dice la leyenda que el viejo Heidegger, caído en descrédito tras la victoria de las potencias aliadas al final de la guerra mundial, buscó la redención de su alma errante asistiendo a las incipientes protestas antinucleares en la Alemania de la segunda mitad del siglo XX. Hoy, en esta fase terminal de nuestra especie humana, haríamos bien en recordar este último gesto heideggeriano, pues solo con un nuevo organismo transnacional, fundamentalmente democrático, podremos contener las gravísimas amenazas que nuestra prepotencia tecnocientífica ha desatado sobre el mundo.
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