“La ceguera más peligrosa consiste en creer que tu perspectiva es la única realidad”. (Friedrich Nietzsche)
El término hermenéutica proviene de un verbo griego que significa “interpretar”, “declarar”, “anunciar”, “esclarecer” o “traducir”. Por lo tanto, la hermenéutica, en la tradición del pensamiento occidental, vendría a ser el arte de tornar comprensible un fenómeno u objeto de estudio dado. Se cree que el término mismo se origina en el nombre del dios griego Hermes, el mensajero patrono de la comunicación y el entendimiento humano. El vocablo surgió para expresar la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses o los oráculos, que habrían de ser interpretadas de manera correcta.
En la tradición filosófica se entiende que los seres humanos no podemos siquiera vivir sin interpretar continuamente nuestro mundo. Es decir, tan pronto somos eyectados a esta realidad, nos vemos cada uno y una de nosotros y nosotras forzados a discernir el sentido —no solo de nuestra vida individual— sino, también y, además, de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Podría considerarse, desde un punto de vista historiográfico, que el siglo XXI tiene su inicio real con el atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001 contra las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos de Norteamérica, y demás centros del poder hegemónico del imperialismo estadounidense. Para quienes sabemos un poco sobre todo lo que vino después, es evidente que este acontecimiento puso en marcha toda una serie de desarrollos que han desembocado en el mundo caótico, tumultuoso y violento en el que ahora nos encontramos.
El ataque militar ilegal contra la República Bolivariana de Venezuela que el gobierno trumpista de los Estados Unidos ha efectuado a partir del pasado 3 de enero del 2026 cuenta como otro suceso que seguramente transformará la historia para siempre, especialmente del hemisferio occidental del planeta y, particularmente, de la región tradicionalmente conocida como Latinoamérica y el Caribe. Con esta movida impulsiva y destructiva del sociópata que ocupa la máxima instancia del Poder Ejecutivo de la gran potencia del Norte, entramos en una situación de extrema incertidumbre interpretativa, que nos obliga a repensar todos los esquemas con los cuales habíamos comprendido la política mundial hasta nuestros días.
Al final de su obra magna Los espejos de Duarte, el filósofo y teólogo jesuita dominicano, Pablo Mella Febles, afirma que, mientras haya humanidad, el deseo de verdad que la rige nunca se extinguirá. Este brutal ataque de Estados Unidos contra Venezuela desestabiliza, no solo el orden geopolítico global, sino, sobre todo, nuestra capacidad para comprender y dilucidar el mundo en que vivimos; forzando a cada uno y una de nosotros y nosotras a intentar interpretarlo todo de nuevo, con ojos frescos. Una vez más, la tarea filosófica por excelencia cobra nueva relevancia en un siglo que parece orientado hacia el choque irremediable entre las grandes potencias que buscan devorar la Tierra entera.
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