Existen historias del pasado que continúan muy presentes. Una de ellas es la historia de las Trece Rosas en España, que describe uno de los episodios más atroces de la represión franquista.

Apenas unos meses después del final de la Guerra Civil española, el 5 de agosto de 1939, trece jóvenes mujeres fueron fusiladas en Madrid por la dictadura franquista. Tenían entre 18 y 29 años. Eran estudiantes, trabajadoras, modistas, hijas, hermanas, amigas y mujeres con proyectos de vida que apenas comenzaban a construirse.

Sus nombres eran Blanca Brisac, Pilar Bueno, Adelina García, Elena Gil, Virtudes González, Ana López Gallego, Joaquina López, Dionisia Manzanero, Victoria Muñoz, Martina Barroso, Luisa Rodríguez, Carmen Barrero y Julia Conesa.

Ellas, procedentes de diferentes lugares de España: Madrid, Avila, Zaragoza, Asturias, Badajoz y Guipúzcoa; fueron detenidas en un contexto de intensa represión política y encarceladas en la prisión de Ventas, en la capital. Una de ellas estaba vinculada al Partido Comunista de España (PCE) y las demás a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), organización política juvenil que había participado en la defensa de la República y que, tras la victoria franquista, pasó a la clandestinidad.

Fueron acusadas de pertenecer y colaborar con organizaciones clandestinas y de participar en actividades contra el régimen. Sometidas a un proceso judicial en un contexto de represión política, perseguidas, marginadas y condenadas a muerte.

En aquel momento, la mayoría de edad civil estaba fijada en 23 años para las mujeres y 21 para los varones. Nueve de las Trece Rosas tenían menos de 23 años.

Y ahí reside una de las dimensiones más estremecedoras de esta historia: eran jóvenes cuya participación política, compromiso con sus ideales, valores y voluntad de contribuir a la sociedad, las convirtió en objetivo de la represión franquista.

En la madrugada del 5 de agosto, fueron trasladadas desde la prisión de Ventas hasta el cementerio del Este. Allí fueron fusiladas.

Entre ellas, estaba Julia Conesa, de apenas 19 años. Antes de morir dejó escrita una frase que se convertiría en símbolo de la memoria de aquellas mujeres: «Que mi nombre no se borre de la historia».

Recordar a las Trece Rosas es devolverles sus nombres y reconocer que detrás de cada una de ellas, existía una historia de vida, una familia, unos sueños y un futuro que les fue arrebatado. Pero también significa recordar el valor de la juventud en la sociedad.

Las Trece eran jóvenes que decidieron participar en la sociedad de distintas maneras: ejerciendo sus oficios, cuidando de sus familias, organizándose y defendiendo sus ideales. Tenían valores, convicciones, sueños y el deseo de defender aquello en lo que creían en un momento, en el que hacerlo podía costarles la persecución, la cárcel e incluso su propia vida.

Su historia nos recuerda algo especialmente importante hoy: la juventud no es solamente el futuro; también es el presente.

Los jóvenes tenemos derecho a participar, a organizarnos, a defender nuestras ideas, a cuestionar las injusticias y a contribuir a la construcción de la sociedad. Una democracia que escucha a sus jóvenes se fortalece; una que los mantiene al margen pierde una parte esencial de su capacidad de transformación y futuro.

Las Trece Rosas fueron mujeres jóvenes que no permanecieron indiferentes ante la realidad que les tocó vivir. Su historia nos invita a reivindicar una juventud comprometida, consciente de sus derechos y responsabilidades, capaz de participar en la vida pública y de defender los valores democráticos.

Recordarlas también implica responsabilidad. La memoria democrática no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en aprender del pasado para proteger el presente y construir un futuro diferente. Significa reconocer a quienes fueron amenazados, perseguidos, encarcelados o asesinados por sus ideas y reafirmar nuestro compromiso con la verdad, la libertad, la justicia, la igualdad y la paz.

Recordar a las Trece Rosas no significa únicamente hablar de una historia del pasado. Significa entender que la democracia, la libertad y la igualdad no deben darse nunca por sentadas. Ochenta y siete años después, sus nombres permanecen.

Quisieron silenciarlas, pero seguimos hablando de ellas. Quisieron borrar sus nombres, pero generaciones enteras las han aprendido.

Quizás ese sea uno de los mayores triunfos de la memoria: que aquellas jóvenes que soñaron con un futuro que nunca pudieron vivir, continúan inspirándonos a construirlo.

Trece mujeres. Trece jóvenes. Trece vidas.

Recordarlas es defender la libertad, es reivindicar el valor de la juventud, es reconocer el poder que tienen las nuevas generaciones para transformar la sociedad. Y, sobre todo, es asumir el compromiso de que nunca más una sociedad permita que la violencia, el autoritarismo, el odio y la división vuelvan a imponerse sobre la democracia y la paz.

Su lucha nunca será en vano.

Sus nombres nunca se borrarán de la historia.

Memoria para no olvidar. Democracia para no repetir.

Julia Muñoz Alegre

Julia Leticia Muñoz Alegre, diplomática y política dominicana-española. Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional en los ámbitos de la comunicación, el periodismo, las relaciones internacionales, la política y la gestión pública. Es licenciada en Comunicación Social Cum Laude por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), y posee maestrías en Dirección de Comunicación Corporativa, Marketing Digital y Educomunicación, además de una especialización en Diplomacia Comercial. Egresada de los programas de Alto Potencial Directivo para la Gestión Pública (PAP-GP) de Barna Management School, Liderazgo, Empoderamiento, Acción y Democracia para Jóvenes (LEAD), impulsado por el Instituto Republicano Internacional (IRI) y CEF. Recientemente fue seleccionada para representar a la República Dominicana en la 13.ª edición del Programa de Innovación y Liderazgo en Gobierno (ILG 2026) de Georgetown University, en Washington, D.C., iniciativa internacional de formación en liderazgo, innovación y gestión pública en la región. Su trayectoria profesional inició en la comunicación y el periodismo y ha colaborado para medios en España, Honduras, Panamá y República Dominicana, además de participar como panelista y articulista en medios nacionales. También formó parte del documental 40 años de Democracia, producido por Canal Historia para España y Portugal. Posteriormente, amplió su experiencia en el sector público, donde ha ocupado responsabilidades en el Consejo Nacional de Competitividad y el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), en posiciones vinculadas a las relaciones públicas internacionales, diplomacia, política exterior, seguridad y defensa, y desde el 2025, se encuentra en el Servicio Exterior Dominicano en la Embajada de la República Dominicana en Türkiye, con sede en Ankara, desde donde contribuye al fortalecimiento de las relaciones dominico-turcas y de los vínculos con Azerbaiyán, Bulgaria, Georgia, Líbano y Turkmenistán, países de concurrencia diplomática de la misión. Paralelamente, ha desarrollado una trayectoria vinculada al liderazgo político, la participación democrática y la promoción del liderazgo femenino. Actualmente es Subsecretaria Nacional de Relaciones Internacionales de la Juventud del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y miembro de las Secretarías Nacionales de Comunicación y Relaciones Internacionales. En 2024 fue elegida Secretaria General de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la República Dominicana), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar esta posición y de la Asociación Española del Progreso Exterior (AEPE). Primera Punto Focal en República Dominicana de la Red Mujeres Unidas iniciativa del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, coordinadora del Comité de Asuntos Internacionales del CODESSD y pasada embajadora de Women Economic Forum (WEF) Caribbean para República Dominicana. Su trayectoria ha sido reconocida por distintas instituciones y medios, y en el 2025 fue incluida entre las 50 Mujeres Más Poderosas de la República Dominicana por Forbes, distinción que se suma a otros a su joven trayectoria.

Ver más