Por un bulo me enteré de que en España todavía siguen inmersos en una guerra civil que, teóricamente, finalizó en el año 1939.  Me llegó uno de esos textos apócrifos que circulan por las redes diciendo que el motivo del cuadro bélico más fotografiado del mundo, “Guernica”, no fue el bombardeo que sufriera la ciudad homónima en el año 1937 sino un homenaje a un torero muerto.  Lo leí hasta el final, pero mientras más avanzaba, más inverosímil me parecía que su autor, Pablo Picasso, a quien se le conocen muchas relaciones apasionadas con varias mujeres y que no se destacaba por la intensidad de la amistad y compenetación con sus congéneres, hubiera invertido tanto tiempo y esfuerzo en demostrar el dolor por la muerte de un solo torero.

Me dediqué a navegar por internet para averiguar por qué se soltaría una idea tan estrafalaria en estos momentos.  Ahhh, es que estamos planeando la celebración de un aniversario importante (nonagésimo) del inicio de la guerra civil y ya estamos discutiendo sobre si vale la pena trasladar el cuadro a la ciudad que lo inspiró.

El chisme tiene todo el sazón que reconozco en obras de teatro, telenovelas y periodismo latinoamericano. Que en Euskadi dijeron esto, que desde Madrid insultaron… Se lo pueden imaginar. Y mientras tanto un nieto del pintor está haciendo lo que me parece más razonable y positivo con lo que le tocó como herencia de la obra gigantesca.

Paréntesis: Picasso era tan prolífico que, a pesar de que dejó numerosa descendencia, todos quedaron con una gran cantidad de bocetos y obras acabadas, al punto que muchos de ellos decidieron pagar los derechos sucesorales con algunos de los cuadros en vez de en dinero. Esa fue una medida inteligente que creó valor para todos: para el estado francés (donde vivía la mayor parte de los deudos) que recaudó obras que enriquecen la pinacoteca nacional, y para los dueños del resto de las pinturas que, en lugar de deshacerse de francos, encontraron una manera de aumentar la visibilidad y posible codicia con respecto a las obras que conservaron.

¿Cuál fue la medida inteligente a más de cincuenta años de fallecido el pintor?  Uno de los nietos se une a causas que le merecen respeto y cada seis años lanza rifas promocionales denominadas “Un Picasso por cien euros”.  El resultado es que se recaudan fondos  por la venta de boletos a cien euros para causas como la preservación arquitectónica de una ciudad y la distribución de agua en tiempos de covid y que el nombre del abuelo sigue despertando interés, lo que contribuye al valor de su obra en el tiempo.  También, en cada ocasión hay un boleto ganador que, por un precio de cien euros y buena suerte, permite adquirir un Picasso.  La rifa de este año fue a favor de la investigación sobre el Alzheimer y el ganador fue un hombre de 58 años. Los ganadores pueden quedarse con el cuadro o revenderlo, lo que mejor les parezca.

En una línea similar, los españoles podrían dejar la contienda atrás  y en vez de embarrar de diversas maneras su herencia,  buscar la manera desarollar el potencial turístico de obras y lugares a los que les tienen tanto apego.

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

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