España debe ser hoy por hoy el país más divertido de Europa y posiblemente del mundo entero. Hay que ver lo que está pasando por esa península con forma de piel de toro extendida. Ya no es la que muestra al mundo turista los toros, toreros y los crueles picadores, la de los emocionantes y arriesgados encierros de San Fermín, la del flamenco de bailaoras y bailaores, la de las cuevas gitanas de profundo cante jondo, la de los infinitos bares y mesones con típicos pinchos de tortilla y bocadillos de calamares, la de las miles de sabrosas y variadas comidas, la de tapas y bebidas deliciosas, la de las atractivas, soleadas y destapadas playas, la de los paisajes variados y encantadores.

Ahora exhibe otros atractivos que están constituyendo su nueva identidad nacional más europea e internacional, sustentada por los escándalos bien escandalosos de corrupción a nivel privado y oficial, como los casos Guateque, Guerra, Grandes de Salimes, y en especial el caso Gürtel, el mayor caso de corrupción de la era moderna de España, liderado por Francisco Correa, implicando a Luis Bárcenas y 26 personas, entre ellas numerosos políticos del Partido Popular. El caso del envío de un sicario para la destrucción de los discos duros de Bárcenas, extesorero del PP, llenos de pruebas comprometedoras y a quien le descubrieron una cuentecita personal de 40 millones de euros en Suiza. El expresidente Mariano Rajoy declarando como testigo ante los jueces, el mismo del dinero en negro recibido dentro de sobres dirigidos a "M. Rajoy" y que curiosamente nunca se pudo demostrar que ese "M. Rajoy" era Mariano Rajoy. También como testigo ha declarado en los tribunales María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y ministra de Defensa del Gobierno de Mariano Rajoy, que, como tantos otros amnésicos, nunca sabía nada de nada, de nada, de nada.

Las acusaciones o juicios a políticos por abusos sexuales o violencia machista, entre ellos el del exdirigente político de Podemos Iñigo Errejón, el del alcalde de Móstoles, el de un exteniente alcalde de Almería por abuso de un menor a quien también drogaba, y otros más; los rifirrafes entre dirigentes del PP y el PSOE por esto, por otro, aquello o lo de más allá; el hermano del presidente Pedro Sánchez implicado por la Justicia; su esposa Begoña perseguida tenazmente por el juez Peinado; el caso de Ábalos, Koldo y Aldama por el cobro de comisiones en las compras de mascarillas durante el covid; el reciente caso del ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, que hacía leyes para beneficiar empresas que después le daban comisiones millonarias. El Congreso se ha convertido en un circo de acusaciones, contraacusaciones y disparates de todos los colores, olores y sabores, donde la presidenta de Madrid, la inefable Ayuso, se da el lujo de llamar "hijo de puta" al presidente y luego cambió la versión afirmando que fue "me gusta la fruta".

Huelgas importantes y persistentes de colectivos esenciales como médicos, enfermeras y profesores; las igualmente numerosas protestas de los agricultores que se sienten afectados por el perjudicial tratado de Mercosur; la operación Kitchen; los vergonzosos espionajes oficiales de la llamada "Policía patriótica" a políticos catalanes y españoles para levantarles falsas denuncias y así desprestigiarlos o anularlos; los espionajes para pedir y cobrar posteriores chantajes del increíble comisario Villarejo, el de la gorra y la carpeta cubriéndole la cara en los videos; la avalancha de cientos de miles de inmigrantes reconocidos como residentes "a velocidad exprés", que aportarán su voto al Gobierno que los oficializó y con los costos económicos y problemas sociales que conllevan.

Las deterioradas infraestructuras ferroviarias que han causado accidentes mortales, la traumática falta de viviendas que impide a los jóvenes emanciparse, los enfrentamientos diplomáticos con Israel, el presidente argentino Milei y el gringo Trump, y ni digamos el odio destilado al cubito de hielo de Putin; ahora el reciente virus de los Andes y el show de los desembarcos del crucero en Canarias, contagios y acusaciones, y aún más reciente la muerte de dos guardias civiles precedidas por otras dos más acaecidas semanas atrás en persecuciones de narcrolanchas por las costas andaluzas y atribuidas a las deficiencias de los equipos utilizados para sus capturas.

Y por si fuera poco, el inexplicable "paseo mexicano" de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, "la Ayuso" del culebrón novelístico de su novio imputado por corrupción y sus viviendas millonarias, cuyas explicaciones de su provocativa gira por casa de los "manitos" han dejado aún más malparada su imagen y de paso la de España en América Latina. Y así podríamos seguir citando un Quijote lleno de capítulos de aventuras y acontecimientos políticos, sociales, económicos y de otras índoles que hacen de la España actual un país con entretenimientos, aventuras y diversiones tan impresionantes que dejan chiquitas y desdibujadas las tradicionales y folclóricas señaladas al principio del escrito. Y sin tener que tomar el avión, el barco o el tren para visitarla personalmente, basta con estar atentos a los medios informativos.

Pedro Sánchez cada día que se levanta de su cama debe decir eso de: "Si lo llego a saber… ni loco soy presidente de este país de locos".

Sergio Forcadell

Publicista

Nacido en Barcelona. Catalán hasta los dientes y Publicista desde mucho antes de nacer. Candidato al Premio Nobel de la Literatura Mordaz y Pendeja.

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