Con mucho agrado he visto que mediante el Decreto núm. 516-26, del 30 de julio de 2026, el presidente de la Republica Dominicana ratificó a Aileen Guzmán Coste como directora general de la Unidad de Análisis Financiero (UAF) por un período de cuatro años más.
Particularmente entiendo que esta decisión tiene una estatura más allá de una designación administrativa, por todo lo que significa mantener y preservar el nivel técnico en una institución clave para el sistema dominicano de prevención del lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.
Y es que la Unidad de Análisis Financiero (UAF) no es una entidad pública cualquiera. La Ley núm. 155-17 contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo la asume como un ente técnico, provisto de personalidad jurídica, con independencia y autonomía en el análisis y manejo de la información incluida en los reportes de operaciones sospechosas, en la información financiera, en la elaboración de los informes para el Ministerio Público, en la cooperación con organismos nacionales e internacionales y en la coordinación el sistema contra el lavado de activos, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva a nivel nacional, entre otros.
Es oportuno destacar que el objetivo de esas funciones requiere experiencia, confidencialidad, conocimiento técnico y una funcional estabilidad institucional. La innovación en los métodos utilizados en el lavado de activos no se detiene y cambia constantemente. Las operaciones ilícitas aprovechan nuevas tecnologías, estructuras societarias, activos virtuales, transacciones internacionales y actividades económicas que, de primera intención pueden aparentar legítimas, por lo que una institución que tenga asignada la responsabilidad de identificar esas señales no puede darse el lujo de comenzar de nuevo con cada período administrativo.
Es por este motivo que le asigno a la ratificación de su actual dirección la valoración suficiente, mirándola desde la perspectiva de la continuidad de todo lo positivo que se ha hecho durante esta gestión, incluyendo los procesos establecidos o mejorados, la preservación de la enorme capacidad técnicas que hoy adorna al personal de esa institución y el seguimiento de los compromisos internacionales asumidos por el país.
Desde sus inicios, se ha logrado que nuestro país se destaque de manera preponderante en ámbitos tan importantes como el Grupo Egmont, el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica y el Grupo de Expertos para el Control del Lavado de Activos de la OEA entre otros.
Y lo interesante de esto es, que esa participación no ha sido meramente fortuita ni protocolar. Ha sido llevada a cabo sobre la base de un destacado trabajo técnico que ha promovido y logrado un importante intercambio de información y el conocimiento de nuevos tipos criminales, manteniendo así al país conectado con los más altos niveles internacionales que sirven de referencia para evaluar la efectividad de nuestros sistemas y programas de prevención y cumplimiento.
Es bueno destacar que la continuidad no debe asumirse como una forma de preservar todo congelado y sin modificaciones. No…un nuevo período también incluye nuevas responsabilidades. Sera un reto muy importante para la gestión que inicia, que obligará a la UAF a continuar mejorando el feedback y la calidad del trabajo al que nos tiene acostumbrados.
Otro reto que identifico y no puedo dejar de destacar es la continuación del acercamiento de la UAF a los diversos sectores que pertenecen a este submundo de la persecución del lavado de activos.
Una parte importante de los sujetos obligados está compuesta por profesionales y empresas que no cuentan con las estructuras, recursos tecnológicos ni equipos especializados con los que cuenta por ejemplo una entidad financiera, y requieren orientaciones adaptadas a la realidad de sus operaciones y a los riesgos propios que tienen que enfrentar.
Pienso que no se trata de reducir o atenuar las exigencias, sino de conseguir que estas puedan ser realmente comprendidas, y correctas y oportunamente aplicadas; pues está demostrado, que una regulación técnicamente concebida, pierde efectividad cuando en este caso el sujeto obligado no sabe cómo gestionarla.
En ese nuevo escenario, la experiencia acumulada por la UAF está llamada a seguir contribuyendo con sus excelentes programas de formación y capacitación junto al fortalecimiento de una cultura de prevención mas allá del cumplimiento normal.
Insisto que la permanencia de una autoridad técnica en una entidad determinada durante un periodo adicional puede proporcionar estabilidad, pero al mismo tiempo también genera expectativas.
Los próximos cuatro años deberán servir para consolidar lo alcanzado, corregir los temas pendientes y lograr una relación más cercana y productiva entre la UAF y todas las demás instituciones que interactúan en la persecución de esta esta actividad ilícita y delictiva por demás.
Compartir esta nota