Los problemas contemporáneos muestran un escenario complejo y desafiante si los pensamos desde desde sus implicaciones para las poblaciones más jóvenes. 

Las movilizaciones protagonizadas por jóvenes en las calles de las principales ciudades del mundo exigiendo respuestas a varios asuntos públicos, entre ellos el educativo, la galopante pobreza de aprendizajes básicos a nivel global, la insatisfacción juvenil con la democracia real, el deterioro de los recursos naturales, la violencia cotidiana y el impacto de la cultura digital, específicamente el uso de la inteligencia artificial generativa en el deteriorio cognitivo, son algunos de los temas que requieren abordarse analizando sus interconexiones y sinergias de forma que podamos generar propuestas más pertinentes para el contexto actual.

El avance de la visiones tecno-autoritarias de las grandes empresas que lideran actualmente los avances tecnológicos impulsa una gobernanza que rechaza los valores, los procesos y la deliberación pública vinculados a la democracia para imponer decisiones basadas en algoritmos, datos y criterios de eficiencia técnica que favorecen intereses políticos y empresariales sin los controles, las salvaguardas ni la rendición de cuentas necesarias. 

Las opiniones sobre la democracia de la población joven son importantes para comprender su futuro y las posibles derivas autoritarias de nuestras sociedades. Según los datos del Estudio sobre Juventudes: Asignatura Pendiente publicado por la Fundación Friedrich Ebert (FES, 2025), entre el 60% y el 70% de la población juvenil encuestada en América Latina y el Caribe, incluyendo la República Dominicana, valora la democracia, pero está insatisfecho con su funcionamiento real. En el país, el 60% esta de acuerdo con la frase de "que un líder fuerte resuelve mejor los problemas que los partidos y las instituciones" esto porque perciben a los partidos como clientelares y distantes. 

Este desencanto con la democracia real y la fascinación por liderazgos autoritarios ya lo podíamos vislumbrar en los datos del Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana del 2009 y del 2016 en el que República Dominicana participó. Otros estudios como el Barómetro de las Américas (2022) señalan la baja desconfianza en el gobierno, el congreso y la presidencia, así como el distanciamiento con la política tradicional.

El ataque global a la democracia coexiste con una tendencia esperanzadora ya que la juventud prefiere otras formas, no convencionales, para participar en asuntos de interés público como protestas específicas y desarrolla un activismo digital en aumento tal como indican investigaciones recientes (FES, 2025) y la Encuesta de Cultura Democrática (MEPyD, 2023).

La crisis que atraviesan dos agencias de alto impacto en la socialización de la población infantil y juvenil como es la familia y la escuela es ya ampliamente conocida pero los datos indican que su deterioro se profundiza, tal como lo sugieren los siguientes datos, el incremento de la jefatura femenina ronda el 44.7% según la Encuesta Enhogar MICS (ONE, 2025), la violencia machista muestra una epidemia de feminicidios, que suma cada día más mujeres asesinadas y las denuncias anuales de violencia de género e intrafamiliar ante las autoridades se multiplican.

Este cuadro anterior se complejiza con la forma violenta en que los niños y niñas están siendo socializados través de métodos de "disciplina", que suman el castigo físico (68.8%) con la agresión psicológica (57%), donde las niñas y las niñas más violentados tienen entre 3 y 14 años según un estudio de UNICEF (2026).

Por su parte, la escuela dominicana muestra una crisis severa tal como lo indican tanto los bajos resultados de aprendizaje en áreas claves como lengua, matemática y ciencias, así como la alta deserción o discontinuidad educativa en el nivel secundario que perjudica especialmente el desarrollo de los hombres (PISA, 2025; IDEC 2026). Tanto la crisis de la familia como la de la escuela se interconectan ya que los recientes resultados de PISA (2025) muestran que República Dominicana está en el puesto 10 de 89 países entre los estudiantes que reportan estar sufriendo acoso escolar, burlas, exclusión, amenazas, golpes y se ubica en el puesto 8 de 86 países que reportan el ciberbulling o el acoso a estudiantes través de los medios digitales. 

El ruido, la falta de disciplina en las aulas y el acoso, problemas reportado por la población estudiantil dominicana, están asociados a más bajos desempeños académicos, a mayor inasistencia y mayor malestar en los centros educativos. Esta situación se agrava con la tendencia a la baja a nivel global y nacional en el apoyo de la familia a la educación de sus hijos e hijas, en el país éste se redujo de un 65% en el 2022 a un 49% en el 2025 (PISA, 2025).

A los problemas señalados, se suma la expansión de la cultura digital, liderada por la población más joven, que ha transformado todas las dimensiones de la vida cotidiana y que muestra avances importantes en la República Dominicana ya que, según datos del Informe Global de Conectividad Digital del 2026, un 90% de la población tiene un teléfono inteligente y una cobertura de internet de un 91%. Esta masiva conectividad es utilizada con mayor frecuencia para el consumo de entretenimiento y menos para el desarrollo educativo, productivo y creativo de las personas.

Es preocupante que el uso de la inteligencia artificial generativa ya esté impactando negativamente en el pensamiento humano, según el estudio Your Brain on ChatGPT esta disminuyendo “drásticamente la actividad en la corteza prefrontal, el área responsable del pensamiento crítico, la resolución de problemas y la planificación” (MIT Media Lab, 2025).

Esta forma básica de consumo digital aunada a la crisis educativa esbozada, profundiza el deterioro de la democracia ya que abona a la desinformación mediática, al déficit de atención y memoria, a la extrema polarización emocional y política, a la difusión de discursos de odio y a la violencia que nos arropa sin que se hayan desarrollado en la población más joven las capacidades de análisis y reflexión necesarias para una mejor y pondera toma de decisiones. 

El contexto actual requiere que las oportunidades sean aprovechadas. Según la CEPAL (2026) aún la población dominicana tiene hasta el 2050 un bono demográfico que debe ser un incentivo importante para avanzar con mayor eficacia en ampliar las oportunidades educativas, culturales, económicas, sociales y políticas de la población juvenil y para orientar iniciativas locales y nacionales de participación democrática, no tradicional, que promuevan la cultura de paz, la democracia inclusiva y el desarrollo sostenible. 

Cheila Valera

Educadora

Cheila Valera Acosta es directora del Programa República Dominicana de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO RD) desde 2022, posición en la que fue ratificada por la Asamblea General FLACSO en 2026. Cuenta con una sólida formación y trayectoria profesional en puestos de dirección de políticas socioeducativas, investigación comparada y consultoría estratégica de alto nivel para organismos multilaterales, así como aportes a la incidencia en materia de políticas públicas para la educación, niñez y adolescencia, gobernanza y democracia.

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