He leído en la prensa nacional de amplia circulación, un artículo dominicano en dos páginas completas con el título, cito: “¿Cuántos trabajadores haitianos necesita la RD¨? Y a seguidas, un subtítulo que dice, cito: para labores agrícola y en el sector construcción, se necesitarían al menos 200 mil haitianos, según estimaciones. En dicho artículo, un empresario señaló que, de no cortarse el arroz, éste se pondría a 100 pesos la libra, sugiriendo, sin decirlo, que la mano de obra haitiana es una necesidad. Pregunto: ¿es que es necesario continuar explotando la miseria del trabajador haitiano?
Vuelvo a preguntar: ¿y es que el trabajador dominicano no le gusta trabajar? Esto lo pongo en duda, porque todo lo que hemos construido en el país, han sido en su mayoría, manos dominicanas. Además, tan pronto emigramos al exterior, de inmediato comenzamos a enviar remesas a nuestros familiares y a programar el retorno “algún día”, aunque la mitad de nosotros, nos quedemos en el camino.
Se hace necesario establecer tarifas justas en los trabajadores de la construcción y agrícolas, incluyendo protección con la seguridad social contributiva para darles protección al trabador y su familia, y para eso, los dueños de fincas y los empresarios de la construcción deben asegurarlos.
Es una pena que a 24 años de haber sido promulgada la Ley 87-01 que creó el Sistema Dominicano de Seguridad Social, ni el Consejo Nacional de la Seguridad Social no ha sugerido a los congresistas, y éstos, no han adecuado la ley, para que estos trabajadores, llamados informales, se formalicen adecuadamente. Esto también es válido para esas compañías que utilizan jóvenes en motos para enviar pedidos a diferentes partes, al igual que las compañías de taxis como moto conchos y Uber. En Brasil, los vendedores callejeros en Sao Paulo y Rio de Janeiro, usan un veriphone para que les paguen con tarjeta de crédito o débito, por lo tanto, están formalizados. En el país se puede hacer esto a través del Banco de Reservas, si queremos que haya más empleos formales. Ahí está la solución para aumentar la formalidad y el recaudo en nuestro país. Recordemos los principios fundamentales de la ley Dominicana de Seguridad Social: Equidad, Integralidad, Universalidad, Obligatoriedad y Unidad.
Cuantas incongruencias existen en mi país. ¿Cómo puede ser que importemos trabajadores y no podamos ofrecerles un salario formal digno a nuestros coterráneos? Por qué tenemos programas de gobierno para paliar la pobreza, tales como bono escuela, bono luz, bono gas y otros, en vez de darle estos bonos a aquellos que trabajen labores agrícolas y de la construcción, como incentivo para reclutar trabajadores nuestros en esos oficios.
Considero, que debemos analizar concienzudamente nuestra oferta de empleos con el ministerio del trabajo, federaciones de trabajadores y empleadores, además del Instituto de Formación Técnica Vocacional -INFOTEC- y establecer un censo por necesidades de acuerdo a áreas deficitarias de mano de obra.
Si hacemos esto, de seguro elevaremos el empleo formal y no tendremos que recurrir a trabajadores importados.
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