Como bien sabemos y se percibe, el agua es el bien más preciado y necesario para los seres vivos, porque, así como la alimentación, sin agua no se puede vivir. Por lo tanto, es de suma importancia que la distribución del agua potable sea de forma equitativa y adecuada para la satisfacción de esa necesidad de la población.
En la República Dominicana, la institución responsable de gestionar las aguas para el consumo y uso de los humanos es el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), que tiene la misión de garantizar la distribución de agua potable en todo el territorio nacional, sobre todo en la zona urbana, así como la instalación y mantenimiento de las redes de aguas residuales vía el sistema cloacal.
Con el crecimiento urbanístico, en algunos casos de forma acelerada, en las principales ciudades del país, se evidencian deficiencias para dar respuesta a la creciente demanda tanto de agua potable como de redes de aguas residuales. Sin embargo, INAPA se va quedando rezagada por una combinación de falta de recursos para operar y de una gestión eficaz por parte de quienes la dirigen.
A pesar de que se ha invertido una cuantiosa cantidad de recursos para la modernización y nuevas inversiones en el sector agua desde el año 2021, con el denominado Pacto por el Agua, como un acuerdo entre el Estado y la sociedad, solo en el año 2022 la Presidencia de la República anunció la inversión «histórica» de RD$20 000 millones para agua potable y saneamiento y, para el año 2025, RD$10 268 millones solo para la región Norte. Para el año 2024 se presentó el Programa de Modernización del Sector Agua Potable y Saneamiento, financiado por el Banco Mundial por un monto de 250 millones de dólares.
A pesar de esas cuantiosas inversiones que ha anunciado el gobierno en los últimos cinco años, los resultados obtenidos dejan mucho que decir, en razón de que frecuentemente, aun habiendo abundantes lluvias y que las presas prácticamente están desbordadas de agua, persiste la escasez de agua que llega a los hogares; así también los problemas de taponamiento de las tuberías de aguas residuales, cuando intervienen las brigadas de INAPA, dejando sin reconstruir las excavaciones que realizan en las calles, generando mal estado de las vías y contaminación como resultado de los registros expuestos al aire libre.
Un ejemplo de los problemas que acarrean los trabajos en el sistema cloacal y que no se reconstruyen las calles rotas a tiempo son los casos de las ciudades de Pimentel y Villa Riva, entre otros, que, aunque hace varios años que se construyeron las acometidas del sistema de aguas residuales, aún las calles están deterioradas y no se ha dado respuesta para el reasfaltado de las mismas.
A pesar de que se señala que existe modernización en el sistema de administración y técnico, con los recursos que anteriormente se han señalado, que se expresa en oficinas más higiénicas y modernas que las anteriores, sin embargo, persisten falencias en el sistema de facturación y cobro del servicio de agua y saneamiento, cuyos recibos incluyen agua potable, alcantarillado y también recolección de desechos sólidos; esta última cuota de recursos se supone que INAPA la transfiere a los ayuntamientos.
Una muestra de la deficiencia es la forma de cobro que aplican las oficinas denominadas comerciales de INAPA: no envían a los hogares, que es su obligación, los recibos de pagos mensuales por el servicio ofrecido y los usuarios se enteran de la deuda que tienen cuando reciben una intimación de pago por la deuda acumulada durante meses y, a veces, hasta por años.
Si se estuvieran aplicando de forma eficiente los recursos de préstamos para la modernización del sistema de facturación y de cobros, como sucede con otros servicios, cuyas compañías (electricidad, cable, internet u otros servicios) les permiten a los usuarios pagar con tarjetas de crédito o débito de forma online, ya sea descontando en la fecha de vencimiento lo adeudado, debitando de una cuenta bancaria o vía WhatsApp, entre otras formas, y recordarles a los abonados, ya sea vía correo electrónico o por WhatsApp, la deuda pendiente cada mes, si se aplicaran estos mecanismos de cobro, de seguro que INAPA recaudaría mayor cantidad de recursos, lo que redundaría en disponibilidad para dar respuesta a las demandas de mantenimiento de las redes, ya sea de agua potable o de aguas residuales.
Compartir esta nota