El pasado domingo, 1 de noviembre, un jet privado de tipo Learjet 60 se precipitó en una zona residencial de West Palm Beach, Florida, muriendo las nueve personas a bordo. El accidente ha impactado al público en general, no solo por lo dramático de los videos sobre el suceso, sino también por las grabaciones de control de tránsito aéreo entre la aeronave y el control de centro en Miami. En esta se escucha a la primer oficial, Nathalia Filgueiras, de 20 años de edad, reportar turbulencia y hielo justo antes de entrar en una caída acelerada que les llevó hasta el impacto.
Para muchos ha resultado sorprendente pensar que en la zona de Florida, ubicada dentro del cinturón tropical del planeta, se pueda dar este fenómeno de hielo en las nubes, que puede resultar peligroso para la aviación. Y aunque aún no sabemos si esto fue la causa probable del accidente (la investigación recién inicia), la Junta Nacional para Seguridad en el Transporte (NTSB por sus siglas en inglés) ha dicho en su primera rueda de prensa sobre el accidente que la meteorología y el hielo en las nubes definitivamente será un factor a investigar, por lo que es importante revisitar el concepto y recordarles a los pilotos que vuelan en la región de los peligros que esto supone para sus operaciones.
Por qué se forma el hielo y cómo nos afecta
Las tormentas tropicales en nuestra región son de las más extensas y violentas en el mundo. La atmósfera no mantiene una misma altura alrededor de todo el planeta, sino que en el centro (región tropical), las regiones de la atmósfera aumentan significativamente de altura, permitiendo que las nubes tengan mayor desarrollo vertical. Esto, sumado al calor que se vive en nuestra región, así como a los altos niveles de humedad, permiten que grandes tormentas tropicales con bastante desarrollo vertical (en ocasiones 40-50,000 pies de altura) se formen en la zona.
Dentro de estas grandes torres verticales, se crean enormes corrientes de aire que, ligado a la baja presión en altura, succionan el aire y la humedad y la proyectan a gran velocidad hacia el techo de la nube. Este aire caliente y húmedo de la superficie se enfría rápidamente mientras asciende y crea zonas de hielo o lluvia supercongelada, que al tocar la superficie metálica de las aeronaves se congela al instante.
A su vez, ese hielo que se forma en las superficies de la aeronave tiene un efecto adverso hacia la aerodinámica, pues altera los flujos de aire alrededor de las alas, los controles de vuelo y los motores, creando peligros como la pérdida de sustentación, control y potencia. Las aeronaves que vuelan a esas alturas generalmente cuentan con sistemas de protección anti-hielo, pero en casos en los que el hielo es demasiado, dichos sistemas pueden no ser suficientes. Por ello, la mejor estrategia para lidiar con este fenómeno es evitarlo completamente; para ello se utilizan radares e imágenes de satélite que nos ayudan a ubicar estas grandes tormentas y a evadirlas completamente.
La experiencia dominicana
Nuestro país, ubicado en el mismo trayecto del sol, goza de un clima envidiable cuando se trata de vacacionar en las playas. El calor del Caribe es parte fundamental de la vida y la cultura dominicana, pero en materia de aviación también presenta retos importantes de los que debemos estar conscientes. Pocos pilotos de nuestro país han vivido la experiencia de encontrarse con hielo a la la altura de las nubes, pues la gran mayoría vuela aeronaves de aviación general, que se mantienen en las bajas alturas. Pero hemos tenido ya varios accidentes atribuidos a estos fenómenos, dentro de las pocas veces que hemos logrado identificarlo.
Nuestra cordillera central cuenta con algunos de los picos más altos del Caribe, siendo el pico Duarte el mayor, a 10,174 pies de altura. Esto crea una meteorología local que lleva a la creación de tormentas con hielo, así como a que aeronaves pequeñas tengan que volar a mayor altura para evitar las montañas, lo cual es receta perfecta para complicar el tema de hielo en la aviación. Colegas del sector nos cuentan cómo el oeste del país, en la zona entre Haití y Cuba, es donde más hielo han encontrado, probablemente por la preponderancia de vientos de este a oeste en nuestra región.
El hielo en vuelo en zonas tropicales sigue siendo un peligro para la aviación; debemos mantenernos siempre atentos y desarrollar nuevas tecnologías y procesos para ayudar a los pilotos a evitarlo. Debemos seguir invirtiendo en radares meteorológicos y utilizar mejor los que tenemos, capacitar al personal, mejorar los salarios y condiciones laborales y crear una verdadera colaboración para información meteorológica dentro del sector.
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